Boaventura tiene razón, pero está equivocado.

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José Quintero Weir con Sabombo(104 años), 2do del pueblo Barí en la Guerra contra las petroleras.

José Quintero Weir con Sabombo (104 años), 2do del pueblo Barí en la Guerra contra las petroleras.

José Ángel Quintero Weir              English Version

A propósito del artículo de Boaventura de Sousa sobre Venezuela.
No voy a entrar en consideraciones acerca de toda la indumentaria conceptual (ideológica) que a lo largo del periodo del llamado Estado de bienestar luego de la Segunda Guerra Mundial y la llamada Guerra Fría se convirtió en el aparato teórico para analizar y comprender los fenómenos sociales que emergían y continúan emergiendo en las sociedades colonialmente sometidas en Africa, Asia y América Latina. De tal manera que, textos como «El imperialismo fase superior del capitalismo» de Vladimir I. Lenin, ha resultado insuperable para los teóricos del llamado pensamiento crítico en todo el mundo, sobre todo, cuando se trata de pontificar acerca de las luchas que a muerte, pueblos indígenas, negros o m uy pobres en sus respectivos continentes y países libran en contra de quienes los someten y asesinan en sus propios países, en acuerdo con fuerzas imperiales (ya capitalistas o «socialistas»), pero sobre todo, en contra de las pontificaciones de reconocidos teóricos que desde alguna oficina academica universitaria, platónicamente, piensa y determina no sólo el curso de la historia sino la obligatoriedad de las comunidades al sometimiento de tal destino por ellos, muy a la sombra de la burbuja académica desde donde sin riesgo ni compromiso alguno determinan la obligatoriedad de sometimiento de los descamisados y sometidos.
Decimos esto por cuanto, un par de días antes de que Boaventura nos hiciera llegar su parecer acerca de que «el imperialismo norteamericano va a invadir a Venezuela para detener la «revolución chavista» para quedarse con nuestras reservas petroleras», es sólo una verdad a medias o, para decirlo en sus términos, lanzar esta referencia, desconociendo la lucha de toda una población de clases medias empobrecidas y de muy pobres que ya no aguantan la ,miseria a la que se les ha condenado, es la aplicación de una especie de sociología de las ausencias, es decir, se trata de inobservar lo que en este momento emerge, precisamente, como emergencia. Sin embargo, y a pesar de que estamos seguros que Boaventura lo sabe, pues, asoma la «posibilidad» de «equivocaciones» del «gobierno de la revolución», el sólo hecho de autocalificarse como una «revolución» pareciera proveerle de una posición anti-imperialista y hasta ética suficiente. El Presidente Maduro firmaba acuerdos con empresas petroleras y mineras norteamericanas diciendo, además que, «con esta firma de acuerdos comerciales, sólo espero poder estrechar la mano del Presidente Trump».
Porque, ni la «revolución» ha sido tan revolucionaria, ni tan de izquierda es su «izquierdismo».
Sobre esto hemos venido insistiendo desde 2005; pero claro, nuestra voz no tiene la resonancia que lo que dice exige; por decirlo gráficamente, cuando gritamos arqueando las manos alrededor de nuestra boca, intelectuales de «izquierda» y de «derecha» hablan con micrófonos y altavoces de alta potencia. Sin embargo, los acontecimientos en Venezuela, a pesar de Blockout mediático que la insurgencia de los de abajo sufre, ya por los medios oficiales del Estado (algo así como el 90 % de los canales de televisión y medios radioeléctricos en el país), sino también por los medios privados e internacionales, donde el parte de guerra que a continuación les envio, está TOTALMENTE PROHIBIDO que sea difundido; de tal manera, pues, el análisis según el cual, una supuesta «revolución popular de izquierda» se enfrenta a un imperialismo norteamericano que sólo desea apoderarse de las reservas petroleras de Venezuela, es una verdad a medias o, por mejor decir, cualquiera que diga esto es alguien que en verdad no sabe, ni entiende lo que está pasando ni cómo está pasando y decir esta media verdad es el acto teórico de menor riesgo. Porque, si a ver vamos, tal apreciación, en el fondo, es equivocada.
Para decirlo resumidamente con los últimos acontecimientos:
1.- Miércoles 26 de julio. El movimiento de Resistencia evidentemente se asume autónoma y, a pesar de que coordina con la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), entiende que se enfrenta a un gobierno conformado por una cúpula mafiosa, vinculada a lo peor de la delincuencia y, por tanto, políticamente inconfiable. El hecho de que algunos de sus miembros provengan o posean algún historial de vinculación a fuerzas políticas de izquierda de los años sesenta o setenta, nada tiene que ver con el proceso actual en el que, más de 100 jóvenes han sido asesinados en más de 100 días de protesta. En efecto, ese mismo día, seis nuevos jóvenes entre los 16 y los 22 años de edad fueron asesinados en varias ciudades del país: Maracaibo, Valencia, Maracay, Mérida y Barquisimeto.
2.- Jueves 27 de julio. Mientras el gobierno sólo puede contar con sacar de la cárcel a criminales convictos, disfrazarlos con uniformes de la Guardia Nacional para que, protegidos por elementos de este cuerpo militar oficial, ataquen a la población civil, asalten sus casas y aterroricen a las comunidades; la MUD comienza a desdibujarse en su liderazgo, pues, sabe que ya el movimiento social comienza a emerger por fuera de su liderazgo; porque, el cansancio ha comenzado a convertirse en decisión de actuar autónomamente y definir de una vez por todas nuestro destino. Otro joven es asesinado en la Urbanización popular «Raúl Leoni» de Maracaibo, y como respuesta, una poblada sale a la calle, toma las instalaciones de los centros de votación instalados por el gobierno, pone a correr a los soldados que lo protengen y lo incendian.
3.- Viernes 28 de julio. Los «revolucionarios» del gobierno lanzan un ataque masivo con los llamados colectivos (ya totalmente conformados por delincuentes sacados de las prisiones actuando como mercenarios), y nacionalmente lanzan ataques a urbanizaciones de clase media empobrecida como la de San Jacinto, Cuatricentenario y El Saladillo en Maracaibo, pero también en el pueblo de La Cañada de Urdaneta, Timotes en el Estado Mérida, en Naguanagua en Valencia, Estado Carabobo, en Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar en el Oriente, en fin, en todo el país. Sólo que, puedo decirles que sus intentos en Maracaibo les resultaron en varios heridos, pues, en la urbanización San Jacinto, recibieron el enfrentamiento armado de una población que no sólo les provocó una cantidad de heridos con los que tuvieron que retroceder, sino que les capturaron una tanqueta que fue inmediatamente quemada por la comunidad.
En el sector de El Saladillo, quisieron hacer lo que ya habían hecho en Maracay y Valencia, esto es, entrar a los urbanismos violentando las rejas con sus tanquetas para abrir paso a los colectivos de delincuentes motorizados, encargados de entrar a las viviendas de la gente, saquearles sus bienes y aterrorizarles con violaciones de sus niñas y mujeres huyendo luego con lo que representa el botín con que el gobierno paga a los delincuentes. Pero, la gente del Saladillo ya esta preparada, y no más asomaron los motorizados y la tanqueta, fueron recibidos por ráfagas de armas y bombas molotov que pusieron fuego a la tanqueta de la Guardia Nacional, varios motorizados caen heridos y la comunidad logra resguardar a sus familias de las hordas de los «revolucionarios» del gobierno.
4. Ese mismo día y en una acción similar, el gobierno pretendió someter al pueblo de La Cañada de Urdaneta, desconociendo la historia de este pueblo cuya población siempre ha estado totalmente armada y, por ello, sabemos que las bajas del gobierno fueron muchas aunque no se arriesgan a anunciar cifras de heridos o de muertos; podemos decir que, efectivamente hubo varios heridos de la población pero sin muertos. Eso sí, la población tomó el frente del Comando de la Guardia Nacional, dejándoles como vía de escape la playa del lago al fondo del Comando y anuncian que están a la espera de cualquier comando de colectivos o militar pues, dicen los pobladores, en una especie de Manifiesto de Guerra a Muerte, que todo aquel civil o militar que entre al pueblo para reprimir a sus habitantes será liquidado de inmediato.
5. El mismo decreto fue lanzado en San Cristóbal (Estado Táchira), en Maracay, Valencia y Barquisimeto. En fin, el chavismo jugó y hastió la paciencia de un pueblo que ya, a estas alturas, está dispuesto a enfrentarlo con las armas que cada quien, cada familia ha podido reunir. Se trata de revólveres, pistolas, escopetas, machetes y bombas molotov caseras, en contra de una Fuerza Armada Nacional mafiosa, que se ha venido apoyando en la acción mercenaria de delincuentes sacados de las cárceles y aún de mercenarios extranjeros, pues, en San Cristóbal y en Mérida han sido atrapados a militares Bolivianos, Sirios y Cubanos, quienes, actuando con el uniforme militar de la Guardia Nacional de Venezuela, atacan a la población civil desarmada. Hasta ahora, una vez que han sido atrapados, lo máximo que ha hecho la población ha sido desarmarlos, desnudarlos y dejarlos en libertad para que regresen a sus comandos. Pero, dudo que esta actitud pueda ser controlada en lo venidero.
Finalmente, he regresado de una inspección de los pocos centros de votación instalados por el gobierno para tratar de imponer su constituyente y la soledad de los mismos es más que evidente. Se espera, por la tarde, el comienzo de la gran confrontación que ni el gobierno ni la mud, en su juego de poder, habían considerado; por lo que, tanto el gobierno como la mud, serán los que propicien la intervención imperialista, pues, esto está tomando un rumbo fuera del cálculo de ambos factores. Explicar esto requiere una pausa que no es de mi interés en este momento. Pero prometemos analizarlo, pues, ya es tiempo de abandonar todo sofisma hecho y comenzar a pensar desde nosotros y por nosotros.
Esperen nuestro próximo parte.

#DondeEstáAlcedoMora

2 respuestas a Boaventura tiene razón, pero está equivocado.

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