Desechar las ilusiones y encarar la realidad

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Foto: "ni el humito" de Alejandro Vásquez

Foto: «ni el humito» de Alejandro Vásquez

Pablo Hernández, 27/02/2017

En principio respeto el derecho y la libertad de cada quien de elegir el camino, la táctica, la política  y las alianzas a elegir  para salir del actual gobierno que permita superar la tragedia y pesadilla que se vive  en Venezuela. Ratifico una vez más, una  posición  perfectamente clara y  escrita a lo largo de los últimos años y más concretamente desde el 2014, dejándola plasmada en unos 100 artículos y presentaciones que se pueden consultar en la página web: https://independent.academia.edu/SOFIAESTEVES/Papers. .

En Venezuela gobierna una dictadura militar-policiaca-delictiva, apoyada por el capital financiero internacional, las compañías petroleras y mineras mundiales, los principales fondos de inversión, El Vaticano, las burocracias de China, Rusia y esa nueva transnacional del crimen como es el narcotráfico, la corrupcion y la evasión fiscal.

Venezuela ha sido transformada en un Estado fallido, tal como fue establecido desde el comienzo dentro de la estrategia de globalización del capital (1971-1977), por la Comisión Trilateral y el Sr. David Rockefeller: Sustituir las soberanías nacionales por un poder privado dirigido por élites tecnocráticas, políticas o militares. En pocas palabras los opresores se han apoderado de Venezuela, por tener siempre  cómplices, aliados, testaferros que venden el país, cobrando por ello. Y esto viene ocurriendo desde la llegada del invasor hace más de 500 años.

Ayer Chavez y hoy  la banda delictiva que gobierna: No reconoce ley alguna, se apoya exclusivamente en la violencia y cuenta con la evidente complicidad de toda la oposición, la cual cumple a cabalidad su papel de cabeza de turco y tonto útil.

Esta dictadura militar –policíaca-delictiva, que opera en Venezuela a los ojos y pleno conocimiento de toda la comunidad internacional, es si todavía no se ha  captado, la Coronación de la Reforma del Estado que  vienen imponiendo  los factores de poder desde el último plan de desarrollo de Carlos Andrés Pérez I  llamado la Gran Venezuela (1974),  donde comienza ,lo que hoy concluyen los militares: Una nación convertida en una nueva colonia del capital financiero, un vulgar campamento minero petrolero con un ejército convertido en guachimanes y vigilantes del mismo.

Y esa banda delictiva además de las armas, que son su verdadero poder, tiene hoy una amplia base social construida sobre el desarrollo de la delincuencia a todos los niveles del Estado. Desde el narcotráfico, la corrupción, impunidad, lavado y blanqueo de dinero, fraudes y estafas en las esferas del poder político y militar, hasta, los sicarios, pranes,  bandas delictivas y colectivos, controladas y en alianza con los cuerpos policiales y militares de todo el país. Incluyendo las llamadas “Zonas de Paz” y cárceles “privatizadas”, entregadas para su “administración” por el propio gobierno, donde los  delincuentes en complicidad del militar y policía ejercen el control territorial y desarrollan libremente la pujante industria del crimen.

Hoy la banda delictiva construye a los ojos de toda la nación los CLAP, la nueva red de estafas – fraudes y de control social. La jefa de los pranes, la señora Iris Varela acaba de declarar a los presos como Milicia de la revolución y para concluir y no hacer más larga esta crónica del terror, la banda delictiva, como debe ser, acaba de nombrar un asesino como PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA.

Por lo tanto, una dictadura, una banda de delincuentes, no se enfrenta, ni se le combate, y menos se le derroca solo, peleando en el redil que ella ofrece, con los árbitros que ella impone y mucho menos con las reglas que establece.

Una dictadura se asienta en un poder real que no son precisamente ni los votos, ni las leyes y menos la constitución, todo eso son papeles y promesas y no representan ningún poder real

Simplemente reflexiono que una lucha contra tamaño enemigo, requiere por lo menos de una reflexión un poco más seria que una simple convocatoria a elecciones, a huelgas generales y asambleas constituyentes, en cambio impone la búsqueda de otras formas de lucha y organización, donde se construya un verdadero poder unido en torno a un verdadero programa donde se expresen los intereses y necesidades principalmente de los  trabajador y asalariados de Venezuela.

No cuestiono la idea y propuesta de la  «Constituyente Originaria en la calle». Igual podría proponer  una huelga general combinada con una insurrección o un cerco a Miraflorescomo en la primavera Árabe o la experiencia de Ucrania, en fin se podría aumentar el menú de opciones TEÓRICAS pero el problema es PRÁCTICO: Y se llama PODER MATERIAL PARA CAMBIAR UNA SITUACIÓN POLÍTICA CONCRETA BAJO EL DOMINIO DE UNA DICTADURA.

Y aquí señalo

¿Dónde está el sector social o clase social, especialmente joven en el seno de los trabajadores, de las llamadas clases medias o de la misma burguesía, en los cuales hacer descansar el esfuerzo?

¿En qué sector social ligado o parte del sector productivo real de bienes y servicios, se va apoyar la solución de las elementales medidas de abastecimiento de los productos y servicios básicos, hoy en el suelo?

Pregunto esto, por cuanto el problema no es salir o derrocar a un gobierno, sino el que hacer al día siguiente de su caída Y  esto requiere conciencia, preparación y organización desde hoy. 

El 85% de la población y tal vez más, está de acuerdo en cambiar al gobierno. Pero hasta hoy existe muy poco planteamiento sobre las medidas encaminadas a resolver los problemas de la población trabajadora y asalariada, la verdadera sufriente de la crisis. Se repite incesantemente por parte de gobierno y oposición el buscar más deudas, más privatizaciones y sobre todo elecciones y Asamblea Constituyente.

El problema verdadero no está solo el medio a escoger, sino también el fin a perseguir. 

Una política que proponga un medio, en él, debe estar contenido el fin buscado. Y ese fin lo expresa ante todo el programa, junto a las formas de organización y sobre todo el papel activo y decisivo de los trabajadores y asalariados en el medio a elegir. En una constituyente como medio, el papel de la población en definitiva se reduce a votar por los posibles «diputados» por lo que el supuesto poder originario, a la larga termina convertido en un poder derivado y en definitiva un NO Poder, meramente decorativo..

La cuestión del poder originario del cual tanto se habla, siempre se observa que los proponentes ocultan, la esencia del mismo: La cuestión de las armas y el uso de la violencia.

Se argumenta que el gobierno puede tomar medidas, detener a los proponentes, por lo que hay que hablarlo en privado o clandestinamente, etc., etc. De que eso es cierto, no lo pongo en duda, pero aceptar que no podemos expresar lo que pensamos, es aceptar las reglas que nos imponen, disfrazando el medio y el mensaje, desvirtuando de hecho el meollo de lo perseguido y  el mismo fin. Esto en definitiva es repetir la vieja política-politiquería, dejando  en manos de especialistas, comandantes o militares, en pocas palabras en CUPULAS lo que en realidad es la particularidad del medio a proponer: La participación consciente, decidida, responsable y horizontal de los únicos interesados en salir de este gobierno y tomar medidas en beneficio de sus intereses y aspiraciones

Si algo ha aprendido la población venezolana con este clima de inseguridad y violencia diaria  es que  aquí tienen derechos, se les respetan sus libertades, se les oyen sus planteamientos, aquellos que  solo o colectivamente  tiene un arma en la mano.

El espectáculo de la MUD  y las mesas de dialogo, es precisamente  un ejemplo de lo que ocurre a diario: Unos payasos sometidos por unos delincuentes que para comenzar el dialogo, estos últimos lo primero que ponen en la mesa son las pistolas y fusiles. Y si no pregúntele a la Fiscal General, al Contralor, a los jueces y ministros, por que violan a cada momento todo el ordenamiento jurídico. Porque hay una total impunidad para la cúpula dirigente, especialmente los militares.

Pero hay un ejemplo más sencillo, ¿porque nos asalta cualquier delincuente? ¿Porque el crimen y los delitos de todo tipo se han extendido en el país? ¿Por qué nos extorsiona el guardia  o el policía? Primero por el arma que portan y segundo por la impunidad con que actúa, llegándose el caso de los homicidas  que tienen el 95% de probabilidades de matar sin ser detenido. Mientras que el trabajador, el asalariado  o el simple ciudadano esta criminalizado por el solo hecho de estar en Venezuela. Vivir en este país para  la mayoría no delictiva es formar parte de los potenciales terrorista que quieren derrocar al gobierno. El terrorismo de estado ha llegado al extremo, que  hablar mal de Chavez se ha convertido en un delito de lesa patria, válgame dios.

Y aquí caemos en el meollo del asunto del poder. Este no es solo una cuestión de tener o no un arma, es algo más serio y consciente. Es tener la disposición y voluntad de usarla y  asumir la responsabilidad de los actos que conlleva, no para cometer crímenes y delitos, sino para defender nuestras vida, los derechos y libertades que diariamente nos son arrebatada  por los delincuentes, guardias, militares y policías;  y de tiempo en tiempo por la parasitaria secta de los militares, cada vez que se convierten en gobierno.

La cuestión del poder va más allá del ejercicio del voto, que de paso no es ningún ejercicio de poder y si una inmensa farsa. Ejercer el poder de las armas, para el ciudadano común y corriente, es ante todo un pleno acto de responsabilidad individual de defender su vida, el derecho a la legítima defensa,  su libertad, y ejercitar realmente la democracia.

No hay nada más falso y grotesco que para ejercer nuestras  elementales funciones sociales empezando por vivir en paz y seguridad, se tenga que depender de la voluntad y decisión de hombres y mujeres a los cuales se les paga no para que nos garanticen y respeten  nuestros derechos y libertades, sino para que ellos fijen las condiciones en que podemos ejercerlas, como a ellos les parezca, en los lugares y limites que  ellos decidan y en las horas que fijen. Es claro, que estos supuestos guardianes del orden público  estos investidos de autoridad en representación del Estado, no de la población que los paga, terminan  usando dicho poder en función de los intereses de los dueños del mismo Estado, que no son otros, que la minoría propietaria nacional y extranjera.

De esta manera, el ejercicio de  los “derechos humanos y las libertades democráticas” se convierten para el ciudadano de a pie en verdaderos actos delictivos y los encargados de resguardarlos y garantizarlas  usurpan sus funciones y se convierten en los violadores y cercenadores diarios y permanentes de los mismo.

La democracia y los derechos sin las armas que la respalden no existen,  y menos cuando la función de custodiar y garantizarlos se les deja en manos de un cuerpo parasitario (que de paso no trabajan en nada útil o productivo) como el ejército, policías y la guardia.

Lo que llamamos democracia no es como se piensa o se cree, como el gobierno de las mayorías, sino la dictadura de la minoría propietaria armada contra la mayoría trabajadora y asalariada desarmada.

Mientras no se comprenda esta  elemental realidad, la banda delictiva va a continuar cercenando los derechos y libertades alegando cualquier pretexto. 

Hoy se ha suspendido el “supremo derecho a elegir” los representantes populares a gobernadores, alcaldes y hasta el presidente (que de paso es el único acto donde supuestamente reside el poder y la supuesta soberanía popular) arguyendo que los dirigentes apátridas de la oposición y la MUD, agrupados en la Asamblea Nacional, “quieren derrocar al gobierno legítimamente constituido”,  acusándolos de promover tanto una guerra económica como magnicidios y golpes de estados. En principio aceptemos  que todo lo que dice el gobierno  es verdad. Pues bien, deténgalos a todos ellos, háganle los juicios que quieran, senténcielos, total para la mayoría que votaron por ellos, son estafadores y delincuentes por cuanto no cumplieron con el compromiso por el cual se les dio el voto. A la oposición electa, la población votante, no  les firmo un cheque en blanco.

La mayoría de este país, voto por salir de este gobierno. No por  personas para que promovieran golpes, por lo que  si el gobierno ahora dice que esta minoría lo quiere derrocar, ese es un problema de caimanes del mismo pozo y cochinos del mismo chiquero. No del pueblo que tanto invocan, cada vez que les conviene.

¿Qué tienen que ver la mayoría de la población, con pleno derecho a elegir, si la mal llamada oposición es apátrida, traidora, golpista? Ese es un problema del gobierno, con esa minoría y sus supuestas conductas.

¿Y por qué esa minoría con todos esos delitos que se le atribuyen no es definitivamente detenida?

Claro, los verdaderos golpistas son los millones de venezolanos, con derecho a elegir, que si pueden salir de este gobierno si se les permitiera ejercer sus derechos. Y aquí esta explicado con absoluta claridad, quien es el verdadero enemigo del gobierno y oposición y de donde puede provenir el verdadero golpe no solo contra el gobierno, sino contra la misma oposición.

Pero hay más enseñanza en medio de la farsa. Hoy es fácil comprender las razones por las cuales el Papa y el Vaticano, la banca, el capital financiero, los Zapateros, Shannon y compañía, insisten en el dialogo y en el matadero electoral:

Hay que salvar al gobierno y a la oposición, para preservar el Estado, la ilusión democrática y por encima de todo, consolidar al ejércitos y las bandas criminales a su alrededor como el fundamento del nuevo modelo de Estado establecido, incluyendo el nuevo mercado, la especulación galopante, la corrupción desatada  y la hiperinflación impuesta, verdadero paraíso para el capitalismo salvaje y del desastre que han impuesto, a lo largo de 8 años de continuadas sesiones de electro Shock.

Betancourt, Leoni, Caldera por más de 15 años enfrentaron golpes de Estado, insurrecciones, lucha armada, guerrillas “comunistas”- ese mismo pasado que ahora  reivindican como propio la banda delictiva- y estos “agentes del imperialismo en medio de la guerra fría- jamás suspendieron unas elecciones.

Ahora resulta que una comparsa de payasos, tiene en jaque al aparato de violencia más grande de América latina: 500.000 hombres y mujeres movilizados en la pasada operación Zamora.18.000 bandas delictivas a su servicio. 180.000 policías Nacionales y regionales No menos de 500.000 patriota cooperantes (conocidos científicamente como bufo bufo) y con todo  ese aparato militar, resulta que la comparsa  de payaso en la Asamblea nacional, que opera rodeada de guardias nacionales, les impide hacer elecciones.

¡Vaya que pobreza de delincuentes¡ Con razón Herman Escarra es su nuevo ideólogo.

La conclusión y  reflexión es muy sencilla: Ese papel de llamar a las ovejas a que acudan al matadero electoral de los lobos, no lo comparto. Por lo menos alerto, si las ovejas no se organizan, se arman y asumen su RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL DE DEFENDER SU VIDA, LIBERTADES Y DERECHOS, no esperen que los lobos que viven de ellas van a cambiar su naturaleza.

La diferencia del lobo con las ovejas son los colmillos de los primeros. Pero recuerden, estamos en una sociedad de seres humanos donde no hay lobos y ni ovejas, solo seres humanos. En esta sociedad las mayorías desarmada quieren ser libres, vivir en paz y tranquilidad, con trabajo que le proporcione los bienes y servicios esenciales-no que se los regalen.- y una minoría de propietarios apoyada en hombres y mujeres armadas a su servicio, que viven precisamente de nuestros miedos y sobre todo de nuestra falta de asumir la responsabilidad de vivir en una tierra, que todos sabemos, tiene todo lo necesario para llevar una vida digna de todo ser humano. Esa es la reflexión que propongo como primer paso para salir de este círculo vicioso del matadero electoral.

Que es un militar desnudo, preguntaba Facundo Cabral. Simplemente un militar desnudo.

Escribía un pensador del siglo XIX:

Hay momento en la historia de los pueblos  trabajadores, donde el arma de la crítica,

hay que sustituirla por la crítica de las armas.

#liberenARodneyÁlvaez

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