El tambú de Curazao repica por Olga Camacho (QEPD)

Categoría: Poderes Creadores |

olgaPublicamos este atrasado de el hermano José Millet porque honrando a Olga Camacho nos honra y se honra este hijo del Barrio La Guinea. La Guarura

José Millet

El licenciado Mario Aular Chirinos, cronista comunitario del barrio Curazaito y mi persona, nos propusimos regalarle a Olga Camacho un tambor y un libro antes de que se fuera a otras mansiones de luz como predijimos: sin despedirse. Y así lo hicimos: con ocasión de su última fiesta de cumpleaños, el pasado mes de mayo, presentamos la publicación en su casa de residencia en La Guinea, en presencia de su familia, de los vecinos del barrio más emblemático de la ciudad; del poeta Ennio Tucci, editor del sistema de imprentas El Perro y la Rana y de la licencia Merlyn Rodríguez, directora de la Plataforma del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC) en el Estado Falcón, que hicieron realidad el sueño de su impresión. Como era natural, comenzaba una noche de simbolismo en un espacio tantas veces compartido con tantos artistas del país y del mundo; pero nunca más cercanos en su resonancia como los provenientes de una isla hermana—Curazao–, algunos de cuyos ilustres hijos habíamos llevado a ese Templo de la Música del Caribe que es el humilde hogar de la Reina del Tambor Coriano: en él estuvimos con el cantante y compositor musical Ced Ride, con el antropólogo Dr. Richenel Ansano, con el doctor René Rosalía, con el doctor Denny Jackson, con la doctora Marilyn Alcalá-Wallé, estos tres últimos cuando ocupaban el cargo de ministro de Cultura, deportes y educación de su país natal y con los integrantes de los grupos de tumba curazoleña Trinchera y a Joven Stripán.

De la casa de Olga nos trasladamos al Club social que lleva el nombre del barrio y que ha mantenido, desde su fundación en 1956 al presente– contra viento y marea— Francisco “Chico” Rojas y allí, en el patio techado de su casa que sirve museo comunitario, se hizo la presentación del libro, se compartió un frugal refrigerio, se degustó el cocuy pecayero y vino el plato fuerte del regalo: se bailó el tambor, porque la gente olvida que no es la percusión de ese instrumento, sino el ritual asociado a él con que los congos nos comunicamos con los ancestros y rendimos homenaje a nuestros antepasados, con la fusión de cuerpos, espíritus y desplazamientos rítmicos encima de la tierra donde ellos descansan. Este el sentido profundo del tambor, hogar también de las energías de los ancestros y centro de un entrelazamiento cuya función final es esa que acabo de referir y que hemos aludido en el documental Los dioses del futuro, del realizador Roberto Román González.

Ese libro resumía muchos años de estudio e investigaciones de campo de ambos en torno al sector donde vivió y transitó María Chikitín, la curazoleña a quien se le atribuye haber llevado este instrumento de percusión a Coro y a cuy reclamo acudió mi persona para prestar su concurso para que al barrio se le devolviera su nombre, arrebatado* antes de 1999 y, con su nombre, su identidad legal y cultural. En la Biblioteca Nacional de Curazao también he depositado un ejemplar de un libro de nuestra autoría y que fue publicado por el Instituto de cultura del Estado Falcón (INCUDEF) donde fundé el Centro de investigaciones Socioculturales y que fue publicado por éste bajo el título La guinea, barrio afrocaribeño de Coro y puede ser leído, libre de pago, en la web simplemente escribiendo en Google su título.

En él nos acercamos al tema de la presencia curazoleña en la cultura musical representada por el tambor coriano y a de la familia del Patrimonio Viviente de Venezuela que ahora tenemos la obligación de mencionar que ha cambiado de paisaje.
Para llenar el vacío del creciente desinterés por la historia en las nuevas generaciones nacidas a ambos lados del Mar Caribe, a mi llegada reciente a la isla de Curazao, deposité un ejemplar del libro en la Biblioteka Nashonal Kòrsou y en presencia de su directora, Gerda Willems, manifesté que quería que el pueblo de Koursou conociera cómo fructificó en tierra fértil su semilla de amistad y hermandad. La Guinea, Curazaito…barrio donde los curazoleños de origen loango tocaban el tambú y entonaban canciones en papiamento, en algunas de las cuales se anunciaba la insurrección que se preparaba en la Sierra de Coro y asiento donde vivió el curazoleño Josef Charidad González, líder social que organizó a los loangos en un Batallón y fue uno de los primeros en ser ejecutados inmediatamente después de desatarse la insurrección del 10 de mayo de 1795 que encabezara el mestizo libre José Leonardo Chirino, desde la hacienda de Macanillas…

Cuando anoche el cantante y compositor musical Ced Ride nos hizo llegar la noticia, me estaba comunicando por el chat con Mario Aular y le envié un mensaje de aliento a la familia Camacho-Pachano, a los miembros de la agrupación musical ”La Camachera”, a los vecinos del barrio donde viví durante varios años y a otros muchos amigos. Y le dije a mi amigo interlocutor Aular: nosotros cumplimos con el compromiso al entregarle a tan ilustre personalidad de la cultura venezolana el libro con su biografía y la segunda parte de nuestro compromiso de regalarle a Olga un tambor lo cumplirá el pueblo venezolano, representado por los tocadores que hoy y mañana estarán tocando sus tambores y también se sumará al homenaje póstumo el pueblo de Curazao, cuando hoy eleve una oración en el templo de cada uno de sus hijos en memoria de quien fuera Olga Camacho, la Reina del Tambor no sólo de su natal ciudad de Coro, sino de Venezuela y de esta isla cercana, de todas las islas, del Caribe y del África de donde nos vino esta tradición.

Estimado Mario Aular: usted y yo tenemos la satisfacción de haber contribuido a traer a Olga Camacho con su agrupación La Camachera al encuentro con sus raíces, el que se produjo aquí en esta isla hace poco tiempo. Gracias a la acción concertada de varias instituciones y asociaciones civiles de Venezuela y de Curazao, a los líderes y dirigentes que las encabezan… a las cuales agradezco de todo corazón el habernos facilitado esta experiencia tan enriquecedora desde todo punto de vista, especialmente humano.

En mi pecho cargo la distinción que me otorgaran los vecinos cuando me distinguieron con la condición de «Hijo del barrio La Guinea», la cual me llena de orgullo y en el pecho la honra de que Olga y sus hijos me aceptaran como uno más de los miembros de su familia. Mi corazón late al ritmo del loango tambú y mis labios elevan una oración en reconocimiento a la vida de Olga Camacho, consagrada a mantener viva esa tradición que, sobremontando las olas del Mar Caribe que nos une, afianza la hermandad entre el pueblo de Venezuela y el de Curazao, sellada por la Historia y por una espiritualidad compartida.

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* El Licenciado Mario Aular ha narrado detalladamente todo lo concerniente a su reclamo en una publicación colocada en la web y que yo he reproducido en uno de mis numerosos blog: http://josemilletbarriolaguinea.blogspot.com/2011/06/la-guinea-barrio-de-coro-por-mario.htm
** Imágnes: de una pintura al óleo del héroe curazoleño Josef Charidad Gonzálaez; del autor y del autor con dos investigadores de Coro, con Tito Guerra y Luis Arturo Dominguez, en La Vela de Coro. este último quien estudió por primera vez el loango tambú de Curazao y su presencia en la región coriana.

#liberenARodneyÁlvaez

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