Pañetes

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tejas

  14/05/2014

Diario La Frontera

A los barros de Natividad Niño.

En las viejas casas de La Mucuy, una de las partes que más se cuidaba en aquellos hogares eran sus techos. Sobre ellos estaban descansando tejas antiguas; muchas de ellas venían de otras casas, pues cuando se caían, había cambios o remodelaciones, una de las partes que más se rescataba y se le prestaba mayor cuidado era a las tejas.

En la construcción de los techos estaba el futuro del hogar, pues cuidar que los mismos no se filtraran era la principal tarea de todos. En esa parte alta de las casas vivía el futuro y permanencia de las familias y tenían cuidarlos por las complicaciones diarias de la naturaleza.

Aquellas rancias cubiertas inclinadas y de dos aguas parecían caídas de montañas; cada una adornaba la casas. Debajo de ellos eran sostenidas por varas de carruzo —caña brava pegadas con barro preparado— el cual permanecía seco como el polvo y llevaba una delgada capa de friso, eran arreglados con pintura blanca, atravesados por gruesos travesaños los cuales eran vistos desde abajo como estructuras ingenieriles, brillantes de colores azules.

Los años de estos frisos cuarteaban sus estructuras, sufrían grietas y se fracturaban viniéndose al suelo, estrellándose y causando fuertes estruendos. Caían sobre pasillos, muebles y rincones. Inmediatamente los reparaban colocando largas escaleras con travesaños de madera soportada por gruesas varas de bambú, huecas por dentro. Arriba iban tobos de barro mojado para rellenar el derrumbe de los pañetes.

Los techos se humedecían formando grandes manchas que crecían como redondas tortas, enmohecían sus frisos e irremediablemente también se venían abajo mientras eran limpiadas por largos escobillones, mientras sus dueñas iban golpeaban los techos y arriba en sus tejas, los albañiles escucharan los golpes e identificaran las tejas por reparar, colocarles cemento llevado en tobos untados con palustres de mangos curados.

Así eliminaban goteras y reparaban pañetes que descansaban sobre largas maderas, sostenedoras de pesados armatostes cortados en menguante mensual para soportar la vida y eternidad de los hogares.

Miguel A. Jaimes N.

lamucuyandina@gmail.com

@migueljaimes2

Skipe: migueljaimes70

Premio Mejor Columnista Diario Frontera Mérida 2011

Premio estadal Gabinete cultura Mérida Gran Explosión Bicentenaria MPPC 2012

Segundo premio nacional mención periodismo Ministerio poder popular para Cultura 2013

 

#liberenARodneyÁlvaez

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