II. Consideraciones para la definición de eso que llaman: momento histórico. Parte 3

Categoría: foto plana,Guarureando,José Quintero Weir |

Mujer-Indigena-WayuuJosé Quintero Weir
Organización Wainjirawa-La Guarura

II.b. PolooShikiiwayukanacheküsünerajiraitüüwinkanalijunakanPolotuaPolooinshikii. Cien indios wayuu se unen para defender el agua de miles de criollos. 

Recientemente, en visita a mi casa,una compañera proveniente de una experiencia vinculada a ese proceso que muchosde los llamados “cientistas sociales” denominan como “aluvión histórico chavista”; en parte, porque efectivamente de eso se trató Chávez como fenómeno social, y, en parte, porque Chávez no fue más que la continuidad de un proceso generado por los adecos en los años 40 del siglo XX que, ahora, se teñía (sólo teñido) de una “radicalidad” que lo hacía aparecer como más vinculado a eso que tanto gusta a la “intelectualidad latinoamericana”, esto es, que los llamen o consideren “de izquierda”.

El hecho es que, en medio de nuestra conversación, la compañera planteó de manera sincera el problema de cómo “convencer al pueblo” de la posibilidad y, mucho más difícil, de la necesidad de su autonomía; sobre todo,cuando a cada rato se siente argumentalmente indefensa cuando algún poblador de las comunidades urbanas de Caracas, Maracaibo, Valencia o Miranda, le señalan como argumento para apoyar al gobierno de Maduro (heredero de Chávez), la construcción de un Centro de Diagnóstico (CDI) con médicos cubanos pagos por el Estado venezolano, o la construcción de unas casas, o alguna ayuda económica que alguna vez ha recibido a través de las llamadas Misiones. ¿Cómo discutir con eso?, especialmente, si quien te lo plantea es un pobre que, en efecto, hoy día, ya muerto Chávez, la esperanza de recibir aunque sea esa “ayuda” ha entrado en crisis.

Tal parecer, lo había escuchado con anterioridad de otro “militante” de uno de los tantos movimientos sociales de Caracas, quien, luego de escuchar mi explicación acerca de las implicaciones de los planes y programas presentes en el llamado PLAN PATRIA y sus vinculaciones con la IIRSA me dijo,casi en tono amenazante, que si yo estaba muy seguro de mí fuera a decir eso que acababa de demostrar, en alguna de las sedes de “colectivos” del 23 de Enero en Caracas, pues, de segurito, me mataban a tiros, ya que según se parecer, hablar mal del “comandante eterno, para los pobres de Caracas, es una afrenta que quien la hace lo paga con su vida”.Palabras más, palabras menos, esto me dijo, esto escuché, y, sólo atiné a pensar(no decir) ¡Chale!¡Qué Fácil es matar!, y qué difícil es aprender a hacer, sobre todo, cuando desde la creencia en una tu eternidad, te crees infalible, especialmente,cuando esa tu supuesta infalibilidad está siendo respaldada por todo el poder del aparato político-financiero-militar del Estado-gobierno.

Así, ¿cómo no amenazar a todo pensamiento que cuestione lo que sientes o crees hace posible tu existencia? Por esta vía, pasar de la impotencia a la amenaza y, aún luego, a la ejecución de la amenaza, constituyen partes de un proceso que en Europa tiene una larga historia y hasta una jurisprudencia: el Derecho Romano para la sustentación de la propiedad privada; el Nazismo hitleriano como “derecho de raza”, y el Fascismo Mussoliniano como “derecho de imposición de los elegidos”; pero también, el “derecho de la Fuerza Militar sobre la “indisciplinada” y “desobediente” población civil que sintieron debían imponer y, a sangre y muerte impusieron los militares en América Latina desde Perón hasta Chávez (pasando, incluso, por Evo Morales de quien ya no hay certeza de su condición propiamente indígena), han supuesto o dado por hecho que,sólo los Estados-nación existen y sonlarepresentación de los pueblos, y,en este sentido, sólo debe entenderse como nacionales a los criollos presentes en el territorio que configura al Estado-nacional que, precisamente, es“nacional”,en la medida que demuestra la existencia de una supuesta homogénea cultura nacional. Vale decir, para los defensores del Estado como expresión única de los pueblos, los indígenas dejaron de existir hace tiempo (más exactamente, desde la conquista europea en el siglo XVI); por lo que,hoy sólo reaparecen por “mera terquedad”, por “puro pachamamismo” que, según el parecer de algunos teóricos del llamado “pensamiento crítico latinoamericano”que siempre hanestadoa favor de los Estadosy en contra de las comunidades de “indios pachamamistas” que, según su parecer,“tontamente” insisten en creer que la naturaleza es gente y no posibilidad de recursos.

En todo caso, lo que la compañera (desde su honestidad), y, el compañero (desde su “poder de fuego” con el que supuso, me aterrorizaría), nunca han sopesado es que:

1.- No existe programa que, ideado y ejecutado desde arriba, no se corresponda con un propósito contrainsurgente, esto es, con el propósito de contener la fuerza autónoma de los pueblos y comunidades, pues, en la medida que pueblos y comunidades son o se hacen efectivamente autónomos, los que arriba de nosotros se ubican por dominar eso que llaman Estado-nacional, deben entender y aceptar que las relaciones entre nosotros, los de abajo, y ellos, los de arriba, debe ser previamente emparejada.

2.- Así, todos los programas asistenciales defendidos como logros de Chávez, se han realizado a costa dc la piel, el cuerpo, la espalda y, en fin, la vida de los pueblos más pobres que todos los pobres de Caracas, Maracaibo, Valencia, Miranda, etc., es decir: los supuestos beneficios que reciben para que no luchen por su propia autonomía y dependan cada vez más de los de arriba, sólo han sido posibles y han generado los ingresos en dólares a partir de la explotación y liquidación definitiva de los territorios de los pueblos indígenas. 3.- Por lo que, si a ver vamos, en vez de matarme por decir mi palabra, los habitantes pobres del 23 de enero de Caracas deberían cobrar conciencia de que la supuesta riqueza del Estado-gobierno venezolano se debe, precisamente, a la explotación y liquidación de los territorios indígenas y de los indígenas como pueblos vivos en esos territorios, pues, ya sea por petróleo, coltán, carbón, bauxita, etc., etc., es sangre nuestra la que beben, es nuestro cuerpo el que comen, en fin, es nuestra sangre y nuestro cuerpo lo que embolsan (Samán o cualquier otro imbécil) en paquetes de Mercal, para que vayan a votar mientras nosotros morimos sin que ellos sepan que comen nuestra carne y beben nuestra sangre celebrando una felicidad que les provee nuestra muerte.

4.- No tenemos dudas de que los pobres de Caracas han llegado a pensar de que el dinero que recibían o, aún reciben, por la “Misión X, Y o Z”, se lo sacaba Chávez (y ahora Maduro) de su faltriquera. Pero no,es nuestro deber decirles que no, que todos los recursos despilfarrados, no en los pobres, sino a través de las empresas de maletín que todo el mundo sabe (especialmente los chavistas con poder y sus aliados en el poder), fueron creadas por Diosdado Cabello para financiar las campañas del PSUV, salían y siguen saliendo de la entrega de nuestros territorios, de la muerte de nuestros líderes como Sabino Romero, de nuestra pobreza, de nuestra liquidación definitiva como pueblos pobres y minoritarios entre todos los pobres, y, sobre todo, los más pobres en relación con los pobres de Caracas o de las ciudades capitales de los principales estados de esto que llaman los criollos: República Bolivariana de Venezuela.

… 0…

Por decir algo, y, como interrogante que sirva de argumento a la compañera que no encuentra palabra, o, para que el compañero de Caracas pase de la amenaza a la reflexión o a la acción, es decir: para que nos ayude o para que, definitivo, se vista de verde olivo y venga a matarnos de a de veras, pues, el Estado-gobierno le garantiza permiso y autorización ideológicamente sustentada, además, por una “luminaria” que bien sabe de la historia de cómo un Estado puede liquidar a pueblos indígenas enteros y borrarlos de inmensos territorios en el histórico conocimiento que tiene, por ser “argentino” y por lo que ostenta, además, el “Premio Simón Bolívar” por su “pensamiento crítico”. Esto es, él puede certificar nuestra muerte, “intelectual y críticamente hablando” y, por tanto, “Chávez (aún desde su inexistente tumba”, Maduro, como suave muñeco que diestros ventrílocuos manejan desde su pierna, y, a través de Nicolás, a todos los militares venezolanos que si de algo valen es como demostración científica de cómo un elemento que nace ser humano se convierte en bestia utilizable por alguna bestia superior.

En este sentido, les pregunto:

·         ¿Alguna vez un warao,a quien el Estado-gobierno convirtió en paria en su propia tierra para favorecer a las transnacionales mineras del hierro, ha llegado alguna vez a sus casas para preguntarles si ustedes aceptarían que él o ella, les observe, les grabe, les filme como piezas extrañas e irreales en la realidad de su propia comprensión del mundo para precisar su comportamiento y, así, poder entenderlos como culturas y, por esa vía, mejorar las relaciones?

·         ¿Alguna vez se han preguntado, qué es eso que tanto parece valer: el petróleo?, y, del que todos se creen dueños, especialmente ahora, cuando el Estado-gobierno dice que es de todos, menos de los indios, pero,en cuyo territorio está presente, y, cada gota que de su subsuelo se extrae son años de vida que le quitan a sus hijos y a los hijos de sus hijos? Realmente, ¿alguna vez han pensado en eso?

·         ¿Alguna vez han pensado que el mundo que nos pretenden proponer como futuro no es posible sino desde otra forma de ver el mundo? Vale decir, eso que todos se desviven por llamar socialismo como si fuera el único camino, ¿realmente han pensado que desde nuestra destrucción como pueblos, ustedes, muy “pensamiento crítico”, “muy de izquierda” y, por eso mismo, muy defensores del Estado como estructura de poder; realmente, creen que eso que ustedes denominan socialismo es darle momentánea y controlada vida a los pobres pero con la liquidación total de nuestro cuerpo y nuestra sangre?  ¿Valemos tan poco? ¿En verdad creen ustedes que pueden vivir sin nosotros?

…0…

De hecho, en la actualidad, la defensa de nuestra soberanía en la Sierra de Perijá y en todas nuestras fronteras, no pueden los criollos seguir diciendo que está en manos de las Fuerzas Armadas Bolivarianas del Estado-gobierno de arriba, pues, son los pueblos indígenas quienes a diario enfrentan a los grupos irregulares colombianos que invaden nuestros territorios para reclutar a la fuerza a nuestros jóvenes, para explotar minas de oro, para traficar drogas, para traficar gasolina y alimentos, en fin, para nadie es un secreto que los mandos de las Fuerzas Armadas Bolivarianas a lo largo de la frontera de Venezuela con Colombia y Brasil, desde hace ya un buen tiempo, actúan en conchupancia con todos estos grupos irregulares en función de dinero.

Pero ha sido últimamente, en especial a través del llamado Plan Patria, que eso de la soberanía fue entregado por el Estado-gobierno venezolano a Estados-gobierno extranjeros mediante concesiones que, como la otorgada al Estado Chino le da derechos a este Estado-gobierno extranjero de cartografiar las riquezas del subsuelo venezolano y posesionarse de ellas a cambio de dólares en efectivo con que el Estado-gobierno chavista logra entregar alimentos a los pobres. La cuestión es que, lo que a los chinos les interesa no está en el subsuelo del 23 de enero en Caracas, ni en el estado Miranda, ni Aragua, ni ningún estado central; sino que la mayor parte de los recursos apetecidos por los chinos están en el subsuelo de los territorios indígenas de Bolívar, Amazonas, Delta Amacuro y Zulia.

De hecho, si los wayuu, habitantes del final geográfico de la Sierra de Perijá que, como saben, declina en la base de la Guajira (cuenca hidrográfica de los ríos: Cachirí-Maché; Socuy y Guasare), no se disponen a defender esas aguas, los cientos de miles de criollos maracuchos y de la costa oriental del Lago (Cabimeros, Riteros y Altagracianos), en muy poco tiempo, comenzarán a morir de sed.

Los defensores de todo este espacio son apenas un ciento de wayuu que se resisten a la explotación carbonífera en el Socuy y en el Cachirí-Maché; pero, su lucha es la que hace posible el agua de millones de criollos que, el Estado-gobierno de la revolución bolivariana les dice todos los días que son los culpables del hambre de los pobres criollos de Maracaibo, Cabimas, Santa Rita, los Puertos de Altagracia y el Zulia en general. Pudiéramos decir que sólo 100 wayuu, con su resistencia a la ampliación de las minas a cielo abierto están defendiendo el agua, es decir, la vida, de todos los criollos que, por no saber, les odian.

…0…

Finalmente, un viejo adagio, precisamente chino, dice que:

Es mucho más fácil engañar a todo un pueblo, que lograr que sólo uno de los miembros de ese pueblo comprenda, que todos han sido engañados”.

Es por ello que, sentimos el deber de decirle a la compañera que honestamente no encuentra palabras para explicarle a los pobres de Caracas lo que implica la autonomía, su autonomía, que lo que ellos celebran como caridad del Estado-gobierno no es más que el resultado del sacrificio de la forma de vida y, de la vida material y espiritual de todos los descendientes de los pueblos originarios, es decir, existentes previos a la conquista y esto, quiéranlo o no, los incluye a todos ellos.

Pero, además, si en verdad creen en eso que nosotros decimos pero que también ha dicho la representación del Estado-gobierno de arriba (autocalificado “socialista”, “revolucionario” y “bolivariano”), no se trata de sólo asumir los nombres de los lugares; es decir, de nada vale que digan que ahora el cerro El Ávila se llama GuarairaRapano, porque así creen reivindicarnos. No.

Esto no es más que una burla que, se evidencia, cuando al mismo tiempo que hacen avisos de pura orientación a turistas y desprevenidos, renombrando los lugares con nuestros nombres originarios, firman convenios para entregar los últimos espacios territoriales de los descendientes de aquellos que nombraron al Ávila como Guaraira Rapano, por sólo nombrar al que creen (porque les han hecho creer) los caraqueños del 23 de enero y de todas las comunidades pobres de Caracas, nombra al país. Nunca un añuu ha hecho valer el hecho de que lo que llaman Venezuela resulta de la visión colonial del conquistador europeo de nuestros palafitos (casas en el agua), y, nunca lo hemos hecho, porque en nuestro corazón, nunca hemos sido conquistados.

En fin, sólo queremos invitarles a pensar en estas, nuestras palabras.

#liberenARodneyÁlvaez

Una respuesta a II. Consideraciones para la definición de eso que llaman: momento histórico. Parte 3

  1. Pingback: Venezuela: Consideraciones para la definición de eso que llaman momento histórico | Red Latina sin fronteras

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.