Defender la tierra es un acto de paz

Categoría: Guarureando |

yasmin_bhp_esYasmin Romero Epiayu

Tu Wounmainkat (Madre Tierra). El departamento de La Guajira, en Colombia, es habitado ancestralmente por el pueblo Wayuu, pueblo que constituye el 44% de la población del departamento. La cultura Wayuu desde tiempos anteriores mantuvo una relación estrecha con Wounmainkat (Madre Tierra) en donde a través de yanama (trabajo colectivo) practicaban diferentes tipos de trabajo desde la unidad y principios propios. Esa relación estrecha con la Madre Tierra, se enfocaba en esa comunicación autónoma. Los principios de la sabiduría ancestral que representaba la Outsu, o sabedora tradicional, que a través del tejido de palabra, fue hilando pensamientos en cada uno de las mentes, de las mujeres, niñas, niños y hombres, de la cultura wayuu.

Pero hoy esa realidad se ha convertido en la peor amenaza de destrucción en contra de la vida e integridad física y cultural, de la gran madre y sabia tierra, hoy sus órganos y sus venas están siendo saqueados de su cuerpo como cualquier objeto. Casos como la explotación del carbón de la mina Cerrejón, y el componente del proyecto de  expansión minera denominado P 500 IIWO’UYAA. Esta expansión planea explotar la minería por 34 años en este territorio. El nombre de dicho proyecto, que está escrito en la lengua materna wayuunaiki, hoy representa el sentir del pueblo Wayuu desde sus ancestros como una manera de burla constante que viene adelantando la empresa minera con fines propagandistas y que van en contra de los intereses de los derechos del pueblo Wayuu. Hoy las intensión de desviar el rio Ranchería demuestra el extremo al cual han llegado las pretensiones de esta empresa que ha desplazado, desterrado y despojado de los bienes naturales y de su cultura al pueblo Wayuu y las comunidades negras, que habitan La Guajira.

Estos hechos demuestran su mala fe, en lo que concierne a derechos fundamentales de los pueblos indígenas. Ahora, hablando desde esta región minera, no se ha garantizado los derechos económicos, sociales y culturales de la población, ni se han superado condiciones estructurales de pobreza. Lo que indica que la producción agrícola fue removida por la minería a gran escala. Más allá en donde los mismos Wayuu han manifestado que la minería es igual a la miseria. Todo este tipo de afectación viene rompiendo el tejido social cultural milenario. La minería a cielo abierto vulnera el derecho a la tierra y al territorio de muchas comunidades indígenas y profundiza el riesgo ante el cambio climático. Cambios que se han visto reflejados en el territorio de La Guajira.

La explotación minera a gran escala es incompatible con la garantía del derecho al agua que tendría que tener estos pueblos ancestrales.  Hay vínculos entre minería, conflicto y desplazamiento forzado que obligan a la implementación de criterios de transparencia y debida diligencia, tanto de la actividad de las empresas en terreno, como de los países consumidores.

#liberenARodneyÁlvaez

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