La última revelación

Categoría: Guarureando |

borregosPor: Argimiro Serna

El pueblo es una revelación en el desarrollo de un pensador, que es cualquiera, como somos todos, pero más ese que se dedica, como el maestro de obra se dedica, como el campesino, como todas las actividades esenciales para vivir. El cultivo de la comida, la construcción de las viviendas y la atención de las ideas con un sistema para poder transmitirlo. El pueblo es esa revelación fundamental, es el descanso del yo. Si cambiamos en la biblia la palabra “dios” por “la más gente que no puedo nombrar”, cuadra perfecto, sólo que salomón prefirió resumirla, que además para él era mujer, imagínate. Las luchas de los pueblos es ancestral. Cristo hizo eso. Sanfrancisco de Asis, San Agustín. Carlos Marx, y Fulanito de Tal, con quien vamos a conversar a continuación.

–       Señor fulanito de Tal, ¿Sabe usted que nadie cree que exista?

–       Sí me he enterado.

–       Y ¿sabe a qué se debe eso?

–       Supongo que tiene que ver con toda la gente que se cree mejor que otra, siempre le dicen fulanito de tal.

–       Algo así, pero también tiene que ver con la vergüenza étnica, porque sólo se cree fulanito de tal a quien tiene algún puesto o es mejor en algo, o algún cargo público, se le señala con cierta saña, pero con sumisión.

–       No sabía eso, yo estoy reuniendo para cambiarme el nombre porque al parecer es muy costoso. Porque esa vieja mía era muy buena para el trabajo físico, nos alimentó a cinco hermanitos, pero a ninguno nos puso un buen nombre.

–       ¿Me imagino que uno de tus hermanos se llamó juan de los Palotes?

–       No, ninguno se llamó así. El resto de los nombres los puso viendo el periódico. A uno le puso Domingo Feriado.

–       Ese no está tan Mal.

–       No, incluso le va bien con las mujeres. El que sí tiene problema es Obituario.

–       Ay dios mío, la verdad que sí.

–       El otro le puso Súperman, porque nació con force, pensó que asé le reforzaba la autoestima. Luego está Ministro de Hacienda, lo llamó así porque pensó que le podían dar una vivienda con esa estrategia.

–       Pero ha debido ser ministro de vivienda.

–       Creo que en aquella época no había un ministerio con ese nombre propiamente, pero en todo caso a mi mamá le molestaban los intelectualismos y las entelequias, sobre todo producto de que esos dos hermanos, los mayores, llamados así por un artículo que leyó de una escritor humorísitico nacional, se volvieron malandros. Intelectualismo Britto, se llamaba el mayor, el segundo era Entelequio García. Claro que no leyó el artículo completo, sólo estaba buscando nombres para sus hijos. Recuerdo que la policía pensaba que eran sus alias, pero no, eran sus nombres verdaderos. En cualquier caso fueron los primeros que comenzaron a traer comida a la casa. Y nos querían mucho al resto.

–       Y tu padre?

–  Nos abandonó porque mi madre nunca respetó sus opiniones respecto a los nombres. Pero eso fue una excusa, el decía desde siempre los patrones precolombinos: » los hijos no tienen que ser criados por sus padres».

Me pareció súmamanete lamentable la situación nominal de estos pobres hermanos, así que traté de fortalecer su identidad.

–       Pero no te parece que tu nombre puede tener algún significado importante, o alguna forma de salvarse, de significar algo bueno.

–       No creo.

–       Pues la verdad yo tampoco. Pero siempre pueden valorar cosas menospreciadas sin razón. Como el pueblo. Es lo que está pasando con este montón de pequeños burgueses que tienen los cargos medios del gobierno. Hijos de mamá que andan entre sus amigos jugando a ser revolucionarios, mientras el pueblo, que es la revelación divina por excelencia, se desilusiona más y más de la forma sorda en que esta revolución sucumbe al nepotismo con que se le otorgan cargos a los “niños de mamá”

–       Todo el que busca el conocimiento más que el poder descubre algún día que el pueblo,  la gente común, es el descanso del yo que esquizofreniza a un montón de párvulos seleccionados por su poca capacidad de producir un discurso propio, por parte de algunos gurúes de la revolución, supuesta izquierda pequeño burguesa, entregada de lleno a un tibio proyecto para evitar que la verdadera revolución, la ancestral, la que nos ha permitido pasar de diferentes estados de la humanidad. Las elecciones van a sufrir mucho por esa actitud de favorecer gente sin preparación.

 

#liberenARodneyÁlvaez

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