La reinvención que nos salve del capitalismo tiene que ser socialista

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Caricatura de Chávez Autor: Darío Noguera, grancolombiano fraterno.

Caricatura de Chávez Autor: Darío Noguera, grancolombiano fraterno.

 

Por Víctor Andrés Gómez Rodríguez

“La política [imperialista] de cerco existe y el centro principal se está desplazando hacia Venezuela […]; fue en Chile en el año 2003, cuando […] [dije que] el futuro del mundo debe ser socialista pero que había que reinventarlo, no solamente en Cuba sino también los proyectos de socialismo que nacen hoy en América Latina en el marco de sociedades que están intentando cambios radicales y revolucionarios, como lo son Venezuela, Bolivia y ahora el caso de Ecuador. […] Para encauzar esas experiencias socialistas de hoy hay que pensar en reinventar. Se ha vuelto un verbo clave.”

 

Aurelio Alonso Tejada.

 

A riesgo de ser considerado un “melodramático” impenitente diría que Chávez (sobre todo estando, ahora, más allá del horizonte de sucesos), es lo más cercano al Sol-aspirina del que hablaba Roque Dalton en su poema; si tenemos en cuenta a la idea de Aurelio acerca de la reinvención del socialismo sustentable que necesitamos para el siglo XXI. Muchas cosas se unieron en el líder de la revolución Bolivariana. Origen humilde en lo socioeconómico, lo étnico y de clase social. ¿Él mismo sabría que estudió en una institución militar para ser el Comandante de un proceso de transformación social radical; que salvó al Jesús de los pobres de las garras de la cultura del capitalismo y del acopio parasitario de plusvalía; es decir, de las dominaciones imperialistas? Y para colmos, un tipo culto, con acumulación dialéctica con que convertir la información históricamente contextualizada, en conocimiento. Bien lejos del prototipo del dirigente político (socialista) ñongo muy en boga dentro de esa izquierda sopeada en postmodernismo. Un católico-marxista, como para fundirle los fusibles al propio marxismo soviético, promotor de aquel “ateísmo científico”.

Es decir, ostentaba todas las condiciones mentales, intelectivas y espirituales necesarias para ese reinvento ineludible. Como todo ser humano (es lo que lo hacía tan querido por todo el mundo decente) metía la pata, rectificaba; y luego –el colmo de la inteligencia y la sensibilidad- pedía disculpas a cualquiera, amigo o enemigo, en un mundo neoliberalizado donde los valores –hoy, todos, en crisis-, sólo se tienen en cuenta en Wall Street, en Goldman Sachs o en el FMI.  La autoproducción burguesa, que soporta al sistema capitalista angloestadounidense nació con graves problemas de ADN: sin valores ni ética, ni humanismo alguno.

Chávez dejó un programa de gobierno; su legado más importante. No vivo en Venezuela y me lo leo todos los días; sencillamente porque dicho programa es una reinvención del socialismo para el siglo XXI. No es una profecía, ni una adivinación con detergente. Sino la forma lúcida de ir desmontando el capitalismo en Venezuela; y su extensión hacia el resto de la región. Las actuales integraciones regionales soberanas, mucho se las debemos. El ojo agudo del Che Guevara (al que la plutocracia global quiso convertir en icono manso, para sacarle dinero a su imagen; por lo menos en Cuba las boinas negras con su dibujo aún están bastante caras, para nosotros los nativos no turistas) hizo simbiosis con la lucidez de pensamiento y corazón de Chávez. Porque dicha reinvención necesaria del socialismo no puede ser un juego académico-intelectivo, culterano; ni obra de la intrepidez de un empirismo socotroco u oportunista, por mucha “conciencia clasista” que se tenga.  Sin exponer al fuego las manos, el corazón y la propia autoestima; siempre dentro y no “al lado” de la gente.

Aurelio reflexiona, en consenso con el ideario de Chávez, que el concepto de partido-poder, o partido en el poder siempre va contra la democracia y el empoderamiento de las mayorías. A ese tenor, plantea cuando él habla de reinventar el socialismo que:

 

hay que transformarlo críticamente, tener una posición más crítica por parte de los actores políticos, […] el partido no puede dirigir al Estado, es el pueblo el que debe dirigir al Estado. Martí […] hablaba de un partido para formar la república no para dirigir la república, para Martí el partido debe tener un papel más ético, más de vanguardia […] son dos cosas distintas un partido-vanguardia y un partido-poder. Si nos montamos en una estructura de poder ya estamos rebasando el papel de la vanguardia; y si nuestro propósito es articular la garantía, la reproducción y el perfeccionamiento de la vanguardia dentro del proyecto [socialista], nuestra aspiración no puede traducirse en el ejercicio del poder, ya se refiera a […] cualquier dispositivo que releve al pueblo de la responsabilidad de las decisiones […]; ejercer el poder crea intereses corporativos, entonces quieres estar en el Partido para poder ejercer el poder. Es toda una dinámica de intereses y compromisos de acuerdo al papel que juegan las instituciones.” [1]

 

Yo vi a Chávez entre la multitud cantar, hablar, aconsejar, bailar, correr con, y entre la gente. Confundirse con ella. Era su modo de ejercitar el poder. Sólo Fidel lo hizo antes –aunque no es tan buen bailador ni cantante-, en los últimos sesenta años; que es mucho tiempo dentro del calendario de acopio parasitario capitalista en pugna contra el tiempo libre de los individuos. Chávez no dijo cómo reinventar el socialismo; trabajó y luchó como un Hércules, junto a, y entre la gente humilde; que es la mayoría absoluta. Hasta el colmo legendario de la resistencia física y mental. Vivir buscando un “asiento” cómodo de poder o podercillo es la humillación más miserable a su legado. Maduro asume; pero hay que ayudarlo. Nadie puede cumplirle a Chávez solo; de la misma manera que nadie puede heredarle a Fidel solo; o al Che.

 

Hay que distribuir lo material esencial entre la mayoría históricamente excluida para rescatar la autoestima del sujeto social, antes dominado, colectivo; pero contra la adicción al rentismo. Que ese es el modo más corto de regresar al capitalismo; o de quedar encerrado en el sin salida. Hay que promover y distribuir, a su vez, valores y conciencia políticoideológica –la cultura capitalista ha vulgarizado el término a propósito, por su peligrosidad-; pan del cuerpo, pan del alma, y pan para el intelecto crítico en cabeza propia.

 

El socialismo es la paz, la solidaridad y el equilibrio democrático; atravesado con inteligencia, valor y honestidad, el barrizal apestoso del capitalismo sin embarrase las plantas de los pies.  En principio. Existe una propuesta de reinvención del socialismo en Venezuela que dejó su Líder, Chávez, por materializar, enriquecer, incluso, por perfeccionar si es necesario. Aurelio hablaba de una salida del laberinto en él que estamos, precisamente a través de esa reinvención; torcer a la (ultra) derecha garantiza el genocidio de nuestra utopía.

 

 



[1] Orestes Martí y Manuel Alberto Ramy. Entrevista a Aurelio Alonso, sociólogo cubano. La Ventana. http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&new_topic=10

 

#liberenARodneyÁlvaez

Una respuesta a La reinvención que nos salve del capitalismo tiene que ser socialista

  1. El Plan Patria no tiene nada de lúcido y mucho menos intenta desmontar nada, todo lo contrario, es la perfecta reproducción de los planes de los adecos y constituye una vuelta al peor de los neoliberalismo del mundo: el extractivismo y desarrollismo llevados al máximo, como nunca antes se hizo en este país.
    No niego que tenga «cosas» buenas. Cuando estudias los objetivos por separados se ven muy buenos, pero cuando lo haces en su conjunto deja poco que desea, principalmente observas que su objetivo 5 cae tremendamente en contradicción con los cuatro objetivos anteriores.
    Además, es importante entender que ese es el plan que se necesita para reforzar y reimpulsar las políticas de persecución de campesinos e indígenas a lo largo y ancho del país (todo ese gentío que vive sobre el subsuelo a explotar).

    No es un plan para los venezolanos, ES UN PLAN diseñado para responder a los convenios internacionales, varios de ellos diseñados por el Banco Interamericano de Desarrollo desde EEUU (como es el caso del IIRSA) para garantizar los recursos mineros necesarios para que los imperios produzcan y la devastación no haga allá sino aquí.

    Este negocio redondo lo tienen los militares, quienes además multiplican sus ganancias a través de su gran invención: el dólar negro. Respeto mucho a Chávez y su legado, pero no nos caigamos a coba: ESTE TAMBIÉN ES SU LEGADO y es jodido ver cómo nos lo vendes como verga buenísima.

    Carolina
    21 junio, 2013 at 7:59 AM
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