De la resistencia a la ofensiva: ¡Cómo nos lo mostró Sabino! (audios)

Categoría: foto plana,Luchas |

2013-06-21_11-15-29_709

Doce voceros de organizaciones indígenas del Estado Amazonas vienen a recordarnos nuevamente la trampa en la que nos encontramos metidos. Denuncian que aún no se ha cumplido con el proceso de demarcación de sus territorios y manifiestan su preocupación y dolor por la presencia de campamentos chinos en la zona, indicadores de convenios de explotación minera con la República Popular China.

Oímos sus voces y sabemos que la historia está hablando a través de nuestros hermanos masacrados y excluidos desde la invasión europea hasta nuestros días. Probablemente ellos también nos perciban con tristeza. Vean nuestros rostros y nuestro atuendo irreconocible ya, como quien mira muchos años después, desdibujado en el papel, los trazos del grafito.

Ese Estado, ahora adjetivado como bolivariano, les consagró unas leyes extraordinarias hace ya más de trece años. Asignó a un poeta la tarea de escribir un preámbulo de belleza excepcional, en donde entre otras frases hermosas, estampó el carácter multiétnico y pluricultural de nuestro espacio territorial. Los indígenas lo saben y lo agradecen. Pero la realidad en la cual viven les demuestra que esa «deferencia» mestiza de referenciarlos en la Carta Magna, no basta.

Nos hicimos expertos en escribir preámbulos. El Plan de la Patria tiene también uno muy hermoso y revolucionario, que lastimosamente da cobijo a unos objetivos estratégicos que nos lanzan a la aventura de la competencia por alcanzar la categoría de «potencia», sin advertirnos arteramente sus consecuencias medioambientales. En contrapartida nos «obsequia» otro objetivo de defensa ambiental, lleno de eufemismos que ocultan entre otras cosas el irrespeto al espacio sagrado que años antes habíamos conferido a nuestros pueblos originarios.

Los voceros de las Organizaciones Indígenas del Estado Amazonas viajan durante días desde sus distintos territorios, agobiados por mil vicisitudes para consignar documentos en distintas dependencias gubernamentales. La descentralización de la administración pública aún es deuda de una república que desdeña los cuartos lugares y se ufana de habitar los quintos… Y en esa quinta república del ministerio popular para los pueblos indígenas, los funcionarios indígenas que perdieron un nexo real con sus hermanos, no tienen tiempo para recibirlos.

Aquella constitución hermosa que el entonces Presidente Chávez alumbró y a la cual acompañó en sus primeros pasos, cantándole año tras año sus natales; se nos hizo vieja de repente, maltratada y ultrajada por una burocracia dañina que encontró la forma de minar los organismos del Estado de esa plaga infecta de funcionarios ineptos y venales que mueven siempre la balanza del lado del poderoso. ¡Seguimos siendo de la clase pobre los que pagamos cárcel cuando delinquimos o cuando el poder-autoridad dice que lo hacemos! ¡Nuestros muertos sólo importan cuando son poder mediático para hundir al enemigo en la contienda electoral, de resto, sus muertes pasan a engrosar los casos de asesinatos impunes! Más doloroso y significativo cuando los caídos son líderes campesinos, indígenas u obreros en lucha por la tierra y el derecho al trabajo justo.

Ese Estado plagado de descendientes de invasores, indígenas convertidos, criollos desclasados, negros manumisos e inmigrantes, ese Estado que no se reconoce en el rostro de nuestros pueblos originarios, guiado deliberada o inconscientemente a exterminar todo rastro cultural de raíz vital que lo lleve a un pasado que se le antoja retrógrado y primitivo; nos tendió una nueva celada.

El Estado bolivariano que hasta ahora hemos conocido ha pretendido crear realidad a través de la palabra. La legaliza, la institucionaliza, pero no la cumple. Es un Estado pretendidamente legal en el discurso, e ilegítimo en la acción. Y esta actividad discursiva (que no es acción real más allá que en la enunciación y el poder declarativo) ha venido desmovilizando a los movimientos sociales insuflándole una falsa percepción de avance, cuando en realidad nos encontramos detenidos. Maravillosos paisajes transcurren por las ventanillas de nuestros vagones, producto de espejismos (alucinatorio social), mientras ignoramos o queremos ignorar que el tren definitivamente no está en marcha. No hay constructores de rieles hacia el socialismo y nuestra parálisis alimenta la voracidad de una nueva oligarquía quintarepublicana asociada ahora a otros imperios, amén del norteamericano que nunca se ha ido: el ruso y el chino fundamentalmente.

Estos defensores vivientes del Amazonas venezolano dicen en reiteradas ocasiones: «Venimos en son de paz para hacer un llamado a todos los venezolanos en defensa de nuestra identidad cultural y en contra de proyectos que se han puesto en marcha sin ser consultados con las comunidades, poniendo en riesgo nuestros espacios sagrados, y también la posibilidad de vida de futuras generaciones…».

Elevan sus voces en el breve espacio de las áreas culturales de Unearte para unos escasos receptores de por sí convencidos de la certeza de sus afirmaciones: un valioso grupo de organizaciones comunicacionales que pelean por su autonomía y libertad comunicacional, el mismo noble y consecuente equipo que acompañó a Sabino y a su pueblo para tratar de visibilizar su lucha.

No lo logramos. Mataron a Sabino y asfixiaron quizás por un largo tiempo la lucha del pueblo yukpa.

«La lucha tiene que ser en la alianza con el hermano en lucha», clama un vocero indígena.

Y nosotros le respondemos desde lo más íntimo de nuestra conciencia revolucionaria: ¡Y desde la resistencia a la ofensiva rebelde! Sin antesalas ni trampas pretendidamente legales que consagran el derecho de las élites en desmedro del débil jurídico y de las mayorías. No más ruedas de prensa, no más foros, no más antesalas al Poder constituido, no más cartas sin respuestas…  Pasemos a la ofensiva. Quien no oye o se hace el sordo, no podrá dejar de percibir el ruido de los insurrectos.

Construyamos sólidas organizaciones con redes comunicacionales efectivas y eficaces, y sigamos el camino que nos marcó Sabino: construyamos rieles y pongámonos en marcha.

La Guarura Impresa

 

Audios:

Declaraciones COIAM:

A0090306

Declaraciones del Movimiento Popular de Caracas:

A0100306

A0110306

Declaraciones de jóvenes de Ecuador:

A0120306

#liberenARodneyÁlvaez

Una respuesta a De la resistencia a la ofensiva: ¡Cómo nos lo mostró Sabino! (audios)

  1. LA DIGNIDAD PERDIDA, (si alguna vez existió)

    Una cosa es la dignidad, otra muy lejana es el pragmatismo.

    Generalmente los políticos de derecha e izquierda definen la política como la habilidad de manejarse en las fronteras, los límites en los que la dignidad no cuenta o, se convierte en elemento negociable, objeto de transacción cuyo valor, suelen decir, depende del contexto político, de allí que la vida de los hombres pierda todo valor, es decir, toda dignidad.
    Nunca fui íntimo de Sabino Romero, casi estoy seguro que sus allegados mal le hablaban de mí, aunque por razones lingüísticas y culturales teníamos profundas diferencias, es decir, Sabino era un yukpa-Karibe y toda mi vinculación es arawaka. Sin embargo, todos, habíamos llegado a comprender que Sabino era el lider de la lucha por los territorios indígenas en el contexto actual de Venezuela. Pero, no obstante de ello para las ongues conservacionistas no se trataba de eso sino de su propia existencia y, por ello, es posible que hoy veamos condecorándose en un mutuo desprestigio, al lider de la minería (Arias Cárdenas) que aspira al dominio de los últimos territorios indígenas y al lider de la ongue (Lusbi Portillo) que, debemos reconocer, logró vincularse de manera profunda con las comunidades indígenas de la cuenca del lago de Maracaibo, vinculación de la cual, en buena parte nosotros somos responsables.
    ¿Por qué sucede esto? ¿A qué se debe este acto?
    A pesar de que podamos dar una respuesta en modo alguno puede ser comprendida como simple, sino como el resultado de un complejo proceso en el que, el involucrado en este caso, jamás entendió de qué se trataba su existencia en relación con los pueblos, es decir, jamás aprendió de los pueblos, de hecho, jamás aprendió de Sabino, quien, hasta dos meses antes de su vil asesinato se negó a las prebendas y al dinero ofrecido por el gobierno nacional, ofrecidas a través del ministerio de pueblos indígenas o personalidades como el arquitecto Fruto Vivas, quien, tuvo la dignidad de abandonar su propósito ante la envergadura de Sabino.
    Pero Lusbi Portillo no es Sabino, jamás entendió a Sabino, siempre entendió que él era quien dirigía a Sabino y a su familia, y nunca pensó en la posibilidad contraria. Por eso luego de más de 25 años en la Sierra jamás quiso aprender una lengua indigena, pues, a fin de cuentas, eran los otros los que debían depender de él y no lo contrario. Hoy, vemos con dolor como es capaz de doblegar su espalda para que el lider de la minería en el Zulia le coloque una medalla con el nombre de Sabino y en nombre de Sabino.
    Da dolor, da tristeza, pero Sabino vive, y la lucha de los pueblos indígenas sigue

    ROLANDO PIÑA
    5 julio, 2013 at 10:37 PM
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