Entre el fraude de las ideas y el fraude electoral. Una victoria pírrica

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José Angel Quintero Weir

No voy a contarles el cuento de la frase (victoria pírrica) a un sabio conocedor de la historia del dominio occidental como Atilio Borón. Sería un grave error pues, ciertamente, sólo soy un indio que atizado por la colonialidad del saber de nuestras instituciones educativas se vio obligado a titularse para demostrar a gentes como Atilio, que había logrado ser aceptado por sabios como él. De tal manera que, sé muy bien que él sabe mejor que yo la historia de la frase, surgida en el momento en que el ejército romano en su proceso de dominación territorial había logrado una victoria militar pero, a cambio de la destrucción de casi el 90% de su ejército que, posteriormente, terminó siendo destruido por las fuerzas del pueblo que pretendían dominar.

Traigo a colación la frase y la anécdota para responder al acomodado discurso de tan importante “intelectual de izquierda”, precisamente, porque nuestra tragedia venezolana ha permitido la “especialización” intelectual de cualquier “bicho con pezuña” pero incapaces de jugarse nada que no sea el próximo financiamiento a sus proyectos de investigación intelectual, sean estos libros de entrevistas que luego venden al publico en cada una de sus presentaciones para hablar como “especialistas” acerca del “extraño” caso venezolano (caso de Heinz Dietrich); o negarse a escuchar las voces de los otros, de los de abajo, abajooo: los indígenas que, haciendo un gran esfuerzo económico, pero convencidos de la condición “critica” y el “peso intelectual” del “científico social”, no escatimó en su empeño por traerlos a su espacio no para que dejaran de ser “chavistas” sino para que escucharan su palabra. A cambio, tales “comprometidos intelectuales de izquierda o del llamado pensamiento crítico”, no sólo se negaron mediante banales subterfugios sino que tuvieron el descaro de hacerse presentes en el mismo momento en los canales de televisión del Estado-gobierno como para demostrar a esos “indios sediciosos” que somos nosotros, que más puede el Estado-gobierno y su petrofinanciamiento que cualquier lucha de desconocidos indios del continente (este es el caso de Ana Esther Ceceña). Del señor Atilio Borón ni hablamos, ya hemos leido mas de una vez sus escritos en contra de los zapatistas. Imaginamos que se trata de que los hermanos “zapatos” no calzan en su “intelectualidad”.

En todo caso, y para no hacer mas largo este asunto, el hecho es que aquí en Venezuela ( y esto lo digo desde mi “fundamentalista” posición abstencionista, pues, ningún candidato nos representa como pueblo), hubo un soberano fraude. Eso, como hecho, a nosotros, los indios sólo nos confirma que los que se disputan la colonialidad del poder son capaces de cualquier violación a su palabra, pues, a fin de cuentas, ellos contaran siempre con intelectuales como Borón (los de “izquierda”) o como un tal señor Krauze (los de “derecha”) que se encargan de dar “sustento teórico” a sus faltas de palabra. En fin, para ellos, las palabras pueden torcerse porque están convencidos que ellas solo expresan “significados abstractos” a los que sólo basta una pequeña torcedura para cambiarles el sentido y significación. De eso sabe mucho el señor Borón pues se trata nada menos que de un filósofo conocedor de la filosofía occidental.

Pero, a fin de cuentas, lo que les quiero decir es que el señor dice mentiras. Aqui hubo un fraude, Maduro nunca ganó. Esto puedo decirlo, sobre todo, porque en los municipios indígenas del Zulia donde nunca perdió Chávez (hablo del municipio Perijá, Guajira y Mara) el Maduro perdió hasta por 20 puntos de diferencia, y esto se repitió en todo el país, muy particularmente en las regiones indígenas.

Pero no abundaré en eso pues nos vale madres si Maduro gana o pierde, se asienta con las bayonetas o sale por las bayonetas, lo que si quiero decirle al señor Borón es que, en Perijá, la Guajira y Mara el gobierno chavista nos mató a Sabino, nos ha matado hasta ahora 12 compañeros dirigentes wayuu, con su politica extractivista nos ha arruinado la pesca a los añu condenándonos a la muerte y nunca hemos escuchado de él una palabra ni siquiera de lo que los “intelectuales de izquierda” les gusta llamar: “solidaridad crítica”.

Si le doy esta respuesta es porque ya estamos cansados de los “especialistas” que hablan por nosotros sólo a partir del financiamiento que reciben del Estado y no por el compromiso con nuestras luchas concretas.

pouya wannü moujounükükai (la traducción sólo la conocerá cuando en verdad conozca la realidad venezolana)

 

#liberenARodneyÁlvaez

11 respuestas a Entre el fraude de las ideas y el fraude electoral. Una victoria pírrica

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