José Quintero Weir: «Debemos ir hacia el Estado Plurinacional»

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jose-quintero-weirEntender el conflicto y la lucha de los pueblos indígenas por la demarcación de sus territorios es un tema complejo. La muerte y el asesinato se vinculan al Estado por querer un desarrollo energético que desconoce los territorios indígenas consagrados en la Constitución


César Eduardo Pérez, Periódico de La Universidad del Zulia

Las últimas semanas el país ha vivido una serie de acontecimientos en sus comunidades indígenas. Los pueblos indígenas denuncian abusos de los militares hacia sus comunidades. El caso más reciente obligó a la comunidad de Urimán de indígenas de la etnia Pemón a “secuestrar” a un grupo de  militares –14 oficiales y 28 soldados de la Guardia Nacional Bolivariana–. El punto central del conflicto: no hay combustible ni alimentos en este pueblo indígena.

En el Zulia hace unas semanas, el asesinato del cacique yucpa Sabino Romero generó una serie de reacciones que se vieron opacadas por la muerte y las exequias del presidente Chávez. La lucha de este pueblo, al igual que otros pueblos indígenas, obedece básicamente a la subsistencia y al aprovechamiento de los recursos que la tierra ofrece para todos sin alterar los ecosistemas.

 

José Quintero Weir, coordinador de la Unidad de Estudios y Culturas Indígenas de la Facultad de Humanidades y Educación. Foto: Eloy Hernández

Para contextualizar el tema, José Quintero Weir,  coordinador de la Unidad de Estudios y Culturas Indígenas y profesor titular de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia, señala como principal problema de estos conflictos con las comunidades indígenas del país el gran tema de la demarcación de tierras que en un principio señala el gobierno nacional.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su capítulo VIII reconoce los derechos de los pueblos indígenas. El profesor Quintero Weir explica que desde la aprobación de la Constitución en el año 1999, el Estado contaba con 2 años para llevar a cabo la demarcación de los territorios indígenas y hasta hoy –en 2013– eso no se ha hecho. Solo se entregaron títulos de parcelas y eso es otra cosa distinta a la demarcación, según precisa.

Con la experiencia y las vivencias en las comunidades indígenas, el profesor Quintero se pregunta por qué el Estado no ha cumplido con la demarcación de los territorios si ha tenido toda la capacidad financiera para cubrirlo, pues la demarcación implica la expropiación de ciertos espacios que corresponderían a territorios indígenas y por supuesto la indemnización a los expropiados, que lo establece la propia Constitución.

“Uno se pregunta por qué el Gobierno no toma el dinero, le paga las bienhechurías a los hacendados, devuelve el territorio a los indígenas y acaba eso. Si nos vamos al fondo y revisamos el Plan Patria (Programa de la Patria 2013-2019), que es el último programa de gobierno elaborado por el difunto presidente Chávez, en su punto 3, establece el objetivo esencial de convertir a Venezuela en una potencia energética, lo que supone la explotación de todos los recursos mineros y energéticos presentes en todo el territorio nacional”, reflexiona.
Advierte además que esos recursos mineros y energéticos como carbón, bauxita, coltán, petróleo, se encuentran en espacios territoriales indígenas: Sierra de Perijá, Gran Sabana, Amazonia Venezolana. “Estamos hablando de que definitivamente resulta cuesta arriba para el Estado y para el Gobierno dar cumplimiento a una palabra sobre la base de que en el fondo de esos espacios territoriales hay unos recursos que el Estado necesita para mantener su visión de Desarrollo”.

Gobierno entregó los territorios indígenas a los chinos

352 ingenieros chinos permanecerán en Venezuela por 5 años en 27 campamentos
César Eduardo Pérez

A juicio del profesor Quintero Weir, los intereses en estos territorios son tan grandes que agudizan conflictos como el que llevan al punto del asesinato de líderes indígenas como la familia de Sabino Romero, que uno de los convenios “más terribles” que dejó firmados en vida el presidente Chávez es la entrega de la prospección geológica del país a una empresa china.

En el Acuerdo Marco de Prospección Geológica Nacional de Venezuela –suscrito entre Venezuela y la empresa china Citic Group– contempla que para esa labor, 352 ingenieros chinos permanecerán en Venezuela por 5 años y supervisarán a 425 geólogos, técnicos y obreros venezolanos en 27 campamentos que están ubicados en 12 estados. El acuerdo contempla la exploración de los 916.445 kilómetros cuadrados que ocupa Venezuela. “Si revisamos dónde se encuentra esa prospección geológica nos daríamos cuenta de que estamos hablando de la Sierra de Perijá, la Gran Sabana, la cuenca del río Orinoco, y el Amazonas”, asevera el experto en culturas indígenas.

Cuando se intentó hacer la demarcación, se entregaron títulos de parcelas y una de las primeras comunidades fueron los cariñas, al oriente de Venezuela. “En aquel momento los cariñas demandaron al Estado Venezolano, en el año 2008, es decir, han pasado 5 años y aún el TSJ no da respuesta a la demanda. La demanda ocurre porque cuando el gobierno entrega las parcelas les ordena a estas comunidades la convivencia con el tercero y eso no es lo que plantean los indígenas, que no es otra cosa que el territorio unificado, donde el tercero no esté”, agrega.

Son 2 maneras de ver el mundo totalmente distintas. Quintero Weir asegura además que se puede convivir con los terceros en una interrelación. “Ya no es posible que un hacendado no vea a un yucpa o viceversa, pero en el espacio territorial no se puede meter 2 visiones del mundo y de la producción económica totalmente diferentes. Los indígenas producen para la autosubsistencia, para la familia.

La situación es más dramática aún en el caso de pueblos como el Japreria, cuyo territorio fue inundado para construir la represa El Diluvio, y en la década de los noventa fueron desplazados a 2 haciendas. “Es una comunidad que no pasa de las 350 personas, los ves a orillas de la carretera en la vía hacia La Villa del Rosario, y donde hay enfermedades como el VIH”.

El caso de la comunidad Añú, que no posee tierra por ser un pueblo de agua y cuyo territorio natural es el Lago de Maracaibo ha tendido prácticamente a la desaparición. “Los añú han sido replegados a los espacios de la laguna de Sinamaica, han perdido la lengua y se están dedicando al contrabando de gasolina porque sus actividades naturales que están vinculadas a la pesca ya no pueden realizarlas por las pocas especies que encuentran en el Lago. El contrabando les ofrece sustentar a las familias pero le ocasionan un daño ecológico a la Laguna  por los derrames de sus tanques improvisados en las lanchas por la que se transportan en su territorio”, alega.

Voces como la del profesor Quintero Weir, con más de 30 años de trabajo en culturas y pueblos indígenas permiten reflexionar sobre las maneras de desarrollo cultural y económico desde ópticas totalmente diversas y en la que ha habido la falta de voluntad política del Estado para concretar lo que por una parte plantea la Constitución, y por otra, los planes de desarrollo nacional en diversas materias: ecoómicas, geopolíticas y ecológicas, principalmente.

Entrega de los territorios a los indígenas implica un cambio en el concepto de desarrollo nacional

Al reflexionar sobre este punto, el profesor Quintero señala que el hecho de entregar los territorios a los indígenas supone e implica un cambio en el concepto de desarrollo nacional e incluso un cambio constitucional. Eso supone cambiar toda la estructura del Estado desde lo político, económico, territorial y cambiar también la visión de desarrollo que plantea el gobierno de Venezuela.

Tal vez lo más importante de la lucha de Sabino Romero es que está obligando al Estado a ir a una nueva transformación, porque definitivamente debemos ir hacia el Estado Plurinacional, a empezar a reconocer la existencia de que el Estado Venezolano está conformado por 38 naciones, una de las cuales es la nación de los criollos, pero hay 37 pueblos indígenas que constituyen naciones, en tanto que poseen una cultura, una lengua, una visión del mundo y un espacio territorial”, enfatiza.

Prosigue Quintero: “Eso atemoriza y no ha sido comprendido ni por el Gobierno, que se ha dicho el mayor defensor de los pueblos indígenas, ni por la oposición que definitivamente no está entendiendo que la realidad ha cambiado y que los pueblos indígenas no van a ser nuevamente empujados hacia las montañas porque definitivamente es el último período de vida que esos pueblos tienen. Si esos pueblos indígenas no recuperan sus territorios estarán condenados a desaparecer”.

El experto señala que esa es la lucha y tal vez lo más importante de lo que ha pasado con Sabino Romero: “la necesidad de que los criollos entiendan que los pueblos indígenas están presentes, que nunca han sido considerados. En la última Constitución los reconoces (a los pueblos indígenas) porque están presentes, no los puedes evitar”.

El profesor Quintero Weir explica que, por ejemplo, hoy vemos al 80% de la población wayúu en la ciudad. “No los puedes evitar. Pero, ¿por qué los ves en la ciudad? Porque los estás matando de hambre allá arriba (en la Guajira), tienen que venir a comer. Igualmente ocurre con los yucpa y los barí: estaban arriba, después de la guerra con los blancos, con los europeos, con las compañías petroleras, con los hacendados, pero ya no pueden seguir allí (en la montaña), tienen que bajar, porque la comida no está arriba, está acá abajo. Entonces no puedes evitar verlos, evitar su presencia”, puntualiza.

Precisa, además, que están en la Universidad porque están buscando transformar su propia comunidad. “Lo que necesitamos es entender que debemos producir un nuevo país, donde se incluya el pensamiento de estos pueblos, que es fundamental. Incluso la Universidad tiene que ir hacia la interculturalidad, no puede seguir entendiéndose como fuera del asunto y debe ser el principal aporte para que la sociedad en general entienda que somos plurinacionales y por lo tanto diversos. Que somos criollos pero también indios. Entender eso va a suponer poder resolver un conflicto que no ha debido llegar a esos niveles”.

En el año 2009 desde la Unidad de Estudios de Culturas y Pueblos Indígenas de la Facultad de Humanidades y Educación se realizó un encuentro por la demarcación de las tierras. “Allí nosotros reunimos a los barí, a los yucpa y a los ganaderos e invitamos a la Comisión Nacional de Demarcación, quienes fueron los únicos que no se hicieron presentes. En esa reunión el acuerdo fue sencillo: los yucpa presentaron lo que estaban exigiendo como tierra y los ganaderos aceptaron la propuesta siempre que el Estado les pagara las bienhechurías y se retiraban”, rememora.

¿Quién es el que ha incumplido?: El Estado, de tal manera que en la muerte de Sabino Romero el gran responsable político es el gobierno nacional. A Sabino lo pudo haber matado cualquier sicario y probablemente lo consigan o nos lo presenten, pero el gran responsable es el gobierno porque ha debido dar solución y ha tenido la capacidad para resolverlo, financiera sobre todo”, enfatiza.

También contrasta el hecho de que sobre estos territorios existe coltán, carbón, bauxita, petróleo y gas, entre otros minerales, que ya fueron entregados a China mediante los convenios suscritos con la República, por lo que presupone que difícilmente a los yucpa o a los barí les sean entregados sus territorios en este gobierno.

“Nosotros, los criollos, debemos entender que quienes están defendiendo el agua que consumimos en esta ciudad son precisamente esos indios, porque mientras esa minería no se explote, nosotros podemos consumir agua por la represa de Tulé, por el Diluvio o por el Guasare. Pero si esa explotación masiva como está planteada en el Plan Patria, definitivamente la ciudad de Maracaibo en 30 años tendrá que ser desalojada porque no habrá agua, por beneficio de unas grandes corporaciones y de un gobierno que lo que hace es vivir del ingreso vía explotación pero que no produce alimentos, carne, huevos, aves, ovejos, chivos que es lo que producen los compañeros. Y la Universidad debe visualizar esa realidad para ofrecer alternativas que van en la incorporación del pensamiento indígena en la enseñanza y para producir un modelo de sociedad donde todos estemos incluidos”, increpa.

Al comparar el modelo de Estado Plurinacional y Pluricultural, Quintero Weir explica que casos como el de Bolivia reconocen a naciones dentro de su propio Estado. “Allá el ejemplo es al contrario: la mayor parte de la población es indígena pero reconocen a una comunidad de criollos como una nación más. El caso de México es un Estado Federal que se reconoce Pluricultural y en los que cada Estado tiene su autonomía y, por ende, su propia Constitución. El estado de Chiapas es un ejemplo de eso. En Venezuela, nuestra Constitución habla de un Estado Federal pero en la práctica tenemos un Estado Centralista”.

#liberenARodneyÁlvaez

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