Y la pelea que viene, las trampas de la algarabías programática I

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Foto: «ni el humito» de Alejandro Vásquez

Roland Denis

Pensando sobre las circunstancias que hoy en día vive Siria: es la guerra de un pueblo contra una dictadura familiar asesina. Levantamiento que a su vez es utilizado por el imperialismo como herramienta para el logro de la hegemonía total sobre el Golfo Pérsico mediante la conversión de ese levantamiento popular en una guerra civil terrorista impuesta, no se si exagero pero me preguntaba cuales son los puntos críticos hoy de nuestra historia y en que medida ella nos lleva o no a una circunstancia que podría perfectamente reproducir por estas tierras una situación parecida a la de Siria. Una catástrofe que es en definitiva un modelo acabado y multiplicable de la relación entre pueblos, imperios y regímenes dominantes en su fase más explosiva y criminal.

Hugo Chávez va a ganar las elecciones de 7 de Octubre. Entre las megalomanías de la campaña hay una gigantesca diferencia entre el fascista enmascarado y el líder bolivariano, entre el sifrino caraqueño y el campesino militar que a la final se va a medir en una importante diferencia de votos. El problema por tanto no parecen ser las elecciones en sí. La duda está por el lado de quienes van a ganar las elecciones realmente a partir del día 7 de Octubre cuando Chávez sea ratificado en la presidencia. Me temo, por mucha alegría que nos conceda la victoria de Chávez, que esta  no es una neta victoria del pueblo revolucionario, cuidado si es todo lo contrario cuando analizamos el devenir de una abultada cantidad de mandos regionales, parlamentarios, tecnocráticos, partidarios, policiales, militares, que han ido tomando el poder dentro del gobierno ya que su continuidad y la relación pueblo-gobierno que han terminado de establecer parece ser un hecho irreversible, comenzando por la propia opción política y visión de poder del comandante Chávez. Lo irreversible por los momentos es la cristalización ya no solo de una visión corporativa y burocrática del poder que refleja todo el verticalismo que se ha impuesto en espacios políticos como el PSUV, es la degradación, facilitada por estos modelos de mando, del ejercicio de gobierno en estructuras mafiosas y sostenidas sobre una impunidad absoluta que podrían llevarnos a situaciones parecidas al horizonte Sirio o lo que fue Libia hace un año. Esas cúpulas sobreviven tranquilas sin mayor cuestionamiento directo y público ni siquiera por buena parte de los movimientos de base que en muchos casos hasta se acoplan a ellas o se distancian solo formalmente sin confrontación real ninguna. Esto puede llegar a ser peligrosísimo por el daño y hasta el ataque directo que generan sobre la población trabajadora y las comunidades necesitadas realmente de la transformación revolucionaria. Una violencia cada vez más descarada contra los derechos revolucionarios conquistados que puede derivar en legítimos levantamientos, acusados luego por gobierno y vanguardias políticas de traidores y más adelante, en su desespero, utilizados efectivamente por las redes de la política y el terrorismo imperial. Y por lo visto no hay mayor voluntad de polarizar de manera franca y abierta con esta situación. Las cosas dependerán como siempre de algo mucho más allá del gobierno mismo, o de los resultados del 7 de Octubre, dependerá de “nosotros”, de la magia política del “pueblo en lucha” y claro que lo hay.

Luego, a modo de ver las cosas, más allá de campañas, hay una responsabilidad política que asumir o un hecho político que desatar en forma abierta y movimiental. Denunciar situaciones por sí mismas  ya a estas alturas no tiene mayor valor si no avanzamos en un doble trabajo: el desmenuzamiento argumental donde se esconden las trampas de estas cúpulas y el trabajo movimiental que ya parece despertar de manera espontánea. La propia campaña por sus características particularmente vacías en esta oportunidad, puede servir para ello, haciendo del voto un voto “por nuestra lucha”; ese espacio ya se está ganando. Pero si de argumentos se trata, en lo único que podemos hacer desde la palabra escrita es lo que tenemos delante: el propio programa de gobierno presentado por el presidente Chávez. Una primera e importantísima pelea con el traidor “socialismo de oficina” como dice un amigo.

La pelea programática

En primer lugar las ideas expuestas: tenemos ya mas de catorce años que se presentó el documento de la refundación de la república que en cierta medida le da inicio al primer compromiso universal de gobierno revolucionario en una etapa posbipartidista y bolivariana. Desde entonces para acá la exposición programática de la revolución no ha hecho más que radicalizarse hasta llegar al programa presentado para las elecciones del 7 de  Octubre. Lo que para ese entonces de los años 99 y 2000 se dijo “este animal revolucionario se mueve dirigido por dos almas”, más allá de los radicalismos conceptuales es exactamente el mismo. El programa presentado por el Presidente Chávez ante el CNE son dos programas, uno expuesto sobretodo en los trazados utópicos de su introducción donde ubica desde sus propias palabras y cosmología política lo que serían los presupuestos mínimos para la continuidad de esta revolución popular, desde un signo eminentemente soberanista, justiciero, libertario y autogobernante y ahora hasta ecológico, en sus modos acostumbrados de exposición. Otro programa, que desde su introducción también podríamos leerlo entre líneas, es el que se desglosa en centenares de objetivos que no son otra cosa que un “corta y pega” de los planes de gobierno, actualizado, ordenado y en manos del sacrosanto ministro Jorge Giordani. Uno es un programa revolucionario centrado en el protagonismo político del sujeto “no-estado”, el otro es un programa desarrollista bajo la preeminencia de un capitalismo corporativo de Estado que no hace “grandes, independientes,sustentables, igualitarios, potentes, socialistas” bajo la lúcida dirección de nuestra ejemplar burocracia. Uno es un programa de transformación de los modos de vida y producción el otro, en el mejor de los casos, de desarrollo y redistribución de la renta energética y mineral.

Los 5 significantes principales que se elevan dentro del programa: INDEPENDENCIA, SOCIALISMO, PAIS POTENCIA, MUNDO MULTICENTRICO Y MULTIPOLAR, PRESERVACION DE LA VIDA, constituyen un modo de síntesis programática que llevan consigo la memoria de lo que son hoy las principales luchas en el mundo incluso cuando se habla de potencia ya sea en el plano político, económico como militar. La relación independencia, socialismo y potencia es totalmente coherente si la vemos solo como eso: significantes genéricos destinados a sustentar una estrategia que lleve ayude a desatar una lucha antimperial, marcada por la transformación radical de las relaciones de producción, propiedad  y derechos, la potenciación polìtico-material de dichas conquistas a través de la consolidación de una unidad de lo nacional producida por el poder del pueblo y su propia expansión, hasta llevar dichos avances en el terreno nacional a los dos lugares fundamentales de la pelea global: la transformación del mismo orden global y la lucha por la vida frente al genocidio capitalista. Sin embargo, y sin tener ningún problema en la reafirmación de estos postulados, aquí no se dice para nada que es lo que hemos de cambiar internamente en lo que al orden constituido se refiere lo único que hay es eso: un despliegue de cometidos de liberación perfectamente coherentes en el orden lógico que responden a lo que los teóricos llaman un típico jacobinismo de gobierno centrado en la voluntad y virtud del sujeto que asume para sí la conducción de una mutación revolucionaria de algo a lo cual llamamos “nación”.

Digamos para simplificar el problema que lo que se esboza como un intento de ordenar genéricamente lo que son cometidos de lucha fundamental alrededor de 5 significantes de liberación a los cuales se le podría sumar todos los que se quiera (nueva comunidad, transformación del orden de la tierra, modelo de producción, derechos sociales, etc) a la hora de desglosar lo que ellos significan en realidad lo que estamos presenciando es el postulado de un centro político de mucha voluntad que nos advierte a todos que esto se llevara a cabo con participación colectiva pero sin producir orden revolucionario alguno, es decir, sin liberar la forma institucional de los formatos tradicionales del orden burgués. Las fuerzas armadas, las instituciones de gobierno, la relación y el sentido mismo de los lugares de mando y obediencia quedarán intactos de acuerdo al formato de la constitución del 99 -en el mejor de los casos-. Ellos en definitiva “SON LA NACIÓN”, nos configuran sobre una identidad vertical y monolítica. Y más allá, cuando vamos a los detalles de ese desglose, delineados en objetivos nacionales y estratégicos, esta disparidad se hace mucho más evidente, dejando en claro el enorme antagonismo en que nos estamos moviendo bajo la tutela de este programa.

¿Son antagonismos de qué orden? . Primero tomemos en cuenta lo que es el choque de subjetividades políticas que ya es un hecho no solo en Venezuela sino en el resto de los pueblos nuestramericanos, particularmente aquellos donde han triunfado las opciones de izquierda y progresistas. Tenemos por un lado una independencia necesaria o un socialismo deseado, por un lado pensados desde lo que se ha dado a llamar “otra política” desde ejes protagónicos y de decisión que van configurando un tejido o una multiplicidad de líneas de construcción de la igualdad que supone una verdadera explosión de potencialidades democrático-populares, de saberes, de relaciones de producción e intercambio. Y por otro, un mando-gobierno que desde los placeres de poderío del ministerio de planificación y sus distintos ramales gubernamentales crean desde arriba esa “nación”, la dirigen y dictan sus líneas de liberación, sosteniéndose en un liderazgo presidencial irreprochable. Contraste de posiciones que supone no solo una pugna ideológica entre tendencias sino la producción de un ser político que se mueve desde coordenadas completamente distantes: por un lado la del “nosotros pueblo en lucha”, una diversa clase trabajadora que nada tiene que ver con los órdenes de mando burocráticos. Por el contrario, los confronta, resiste a ellos al mismo tiempo que se propone crear su propia realidad liberadora en la medida en que se van garantizando victorias que por lo general se consolidan derrotando las distintas versiones de la coalición burocracia-burguesía, represión y dinero que se repite de manera sórdida en todas las regiones del país. Y por otro lado nos encontraremos con un “nosotros partidario” (hacer parte del partido-gobierno, del gobierno-estado) cuya visión de sí misma, incluso situándose desde la base popular a la cual muchos pertenecen, es netamente defensiva y pasiva, mientras se incrementa la arrogancia de los núcleos del poder central y regional, al tiempo que hacen del proyecto revolucionario un simple problema de gestión gubernamental y administración central de las fuerzas sociales que les sirve de sostén; es la explotación de la plusvalía política de esa fuerza social militante.

La “justicia” tan renombrada en este proyecto programático en este caso tiene un significado totalmente distinto de acuerdo a la propia confrontación de subjetividades: una cosa es la justicia conquistada desde la lucha que me hace sujeto y otra es la justicia aclamada como una especie de obligación misericordiosa hacia un pueblo merecedor de ella y que configuraría la condición material para hacerse a sí mismo un sujeto soberano, es decir, libre y pensante. Es la justicia que me sirve de plataforma forjadora de mi propia libertad  (donde me fabrico como sujeto) o es la justicia que me regalan y sin yo hacer nada me hará libre; la gran mentira de la liberación regalada. ¿Cuándo hacemos justicia social entonces?. El programa no lo dice, habla de una historia popular en lucha y luego describe las áreas de realización de la justicia social. Es su ambigüedad y en el fondo la gran trampa discursiva de la burocracia que mira la totalidad social como una empresa a ordenar. El Toto desde los barrios de Maracaibo diría: “gracias amigo pero no te preocupes tanto por mí que en mi hambre mando yo”.

Este primer cuadro nos lleva a otro conjunto de choques que dentro del programa tienen una versión mucho mas concreta. El contraste de subjetividades nos lleva directo a un choque de modelos de desarrollo y por tanto a un proyecto de gobierno. Dentro de los objetivos nacionales se dice: 2.1-2.2:  “Propulsar la transformación del sistema económico, en función de la transición al socialismo bolivariano, trascendiendo el modelo rentista petrolero capitalista hacia el modelo productivo socialista, basado en el desarrollo de las fuerzas productivas” Y a continuación se dice: “Construir una sociedad igualitaria y justa. Consolidar y expandir el poder popular y la democracia socialista”. Estas premisas que en si mismas son totalmente bondadosas ya que nos están hablando en términos clásicos del desarrollo necesario de las fuerzas productivas pero que no se quedan ancladas en viejas relaciones de producción explotadoras sino sobre la construcción de relaciones libertarias precedidas y dirigidas  por el poder popular y una indefinida democracia socialista. Es como decía Lenin al hablar del proyecto revolucionario de la URSS, “este se basa en sóviets y electricidad”, poder obrero y campesino más desarrollo productivo.

Pero como también pasó en la URSS, parece que en el desarrollo de ese programa se afincaron en la electricidad y se olvidaron o más bien aplastaron a los soviets, en este caso al menos en el papel no hay ninguna aclaratoria de donde esta el poder popular y la democracia socialista dentro del desglose de objetivos, aspecto que a su vez nos impide ver dentro de cada uno de los planes de desarrollo en qué medida ellos suponen un modelo de desarrollo alternativo al capitalismo mas allá de las afirmaciones socialistas de rigor. Lo que vemos a grandes rasgos son objetivos de fiscalización ampliada, búsqueda de una alta retribución de la renta energética y mineral, alternativas financieras al estado fuera del orden del FMI, continuidad de una política monetaria netamente importadora. Rentas de estado convertidas en planes de desarrollo agrario, científico, industrial, inversión social y educativa, etc.  El papel concreto del productor colectivo, de su organización y saberes, de su misión como poder transformador y constituyente no aparece sino en frases perdidas. Como plan corporativo de estado esto no dista mucho de los planes de la cuarta república, redoblando la preeminencia del Estado, distancia de los centros hegemónicos financieros y acentuada la ayuda social. Pero donde se ahonda mas la contradicción es cuando vemos estas mismas premisas unidas a la utopía y lucha ecológica violentados por planes mineros y carboníferos completamente adversos al deseo de preservación de la vida aclamado en el programa. Como en la historia fallida de la URSS, el desarrollo mató libertad como hoy mata la vida del planeta, cuidado si entre líneas las incongruencias evidentes esconden la misma tragedia y solo hablamos en términos del programa presentado porque en la realidad vivida esto es mucho más triste y con potenciales devastadores. Ejemplo entre  tantos, el caso de la planta carboeléctrica de Mara anunciada por Chávez estos días en el estado Zulia: un ecocidio y etnicidio mil veces denunciado convertido en fabuloso desarrollo socialista.

Quizás a la hora de evidenciar este choque de modelos lo que estamos presenciando es el callejón sin salida en que se encuentran todos estos gobiernos de izquierda que se ven a sí mismos como instrumentos de una justicia social solventada por planes de inversión social que aumentan exponencialmente el gasto público, además rebajado majestuosamente en su productividad real por los mecanismos bárbaros de corrupción y burocratismo, línea que los obliga a buscar desesperadamente alternativas de recursos bajo mecanismos de endeudamiento, compromiso a futuro de los recursos del subsuelo y multiplicación casi irracional de toda la actividad extractiva, cediendo a la final a todas las apetencias transnacionales que giran detrás de ellas (lo casos en ese sentido de Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil, son de llorar). A largo plazo por este camino al modelo capitalista de Estado de estos gobiernos terminará pasándole lo mismo que al estado de bienestar europeo regido por gobiernos neoliberales desde hace treinta años; la chupadora financiera terminará reventado todo el modelo, incluidos sus gobiernos.

Mientras tanto no hay indicios en este programa de ofrecer una salida a este callejón sin salida. Desde la estructura del gasto público el cual en un inmenso porcentaje favorece los monopolios privados (farmaceúticos, importadores, agrarios, inmobiliarios, transportistas, etc) y donde no aparece en ningún lado del programa un cambio profundo al respecto, pasando por la misma estructura de la gestión pública la cual queda intacta dentro de un programa que cambia el mundo pero deja intacto el poder constituido. Hasta llegar al aspecto más trascendental de todos: lo que es el desarrollo no en el postulado sino en el programa detallado donde aparecen toda clase de buenas intenciones de inversión, un inmenso plan de soberanía alimentaria, un repetido énfasis en la técnica y la soberanía tecnológica (soberanía representada nación-gobierno), incluso de participación pero el aspecto autogobernante en su generalidad y capacidad de dominio político: el estado comunal, el control obrero, los tejidos horizontales y universales de entrelazamiento libre y directo de economías autogestionarias (la única economía socialista posible), la capacidad de reformular por completo nuestros sistemas de educación y salud en el formato académico y de medicina mercantil que los ordena, la indispensable socialización de la tierra urbana como condición básica para la liberación de nuestras ciudades, quedan para los círculos pequeños de un poder popular completamente acorralado y encajonado al localismo y la sustitución de obligaciones estatales hacia la comunidad mas algunas ayudas para talleres comunitarios. En otras palabras,  NO HAY UNA PROPUESTA SOCIALISTA, ella es confundida por una reiterada apuesta a metas soberanas, justicieras y geopolíticas necesarias (alimentarias, agrarias, tecnológicas, energéticas) pero cruzada por el mismo síndrome nacionalista del desarrollismo y la realización de una justicia social hacia un pasivo pueblo que es administrado -él y la justicia- por la burocracia. Un modelo así, condensado fundamentalmente en la multiplicación del gasto y la inversión pública controlada enteramente por el gobierno-Estado, no tiene salida y no hay faja petrolífera del Orinoco, por inmensa que sea, que lo aguante. Los vampiros financieros mundiales se terminarán chupando este país.

Quedamos expuestos entonces a una ambigüedad no inocente donde la revolución socialista, afirmada en sus valores libertarios esenciales, queda circunscrita a la final a un esquema de gobierno QUE NO SIRVE que está plagado de una corrosión institucional descomunal hija directa de la crisis y pobredumbre del régimen puntofijista y que no ha querido ser partido ni por Chávez ni por su obediente burocracia y el sujeto político partidario que ahora la anida. De esta manera el sentido antagónico de los significantes y significados concretos del programa a la final servirán a la consolidación del esquema corporativo-burocrático tan querido a los crisoles mandatarios de regiones y direcciones del PSUV. El componente emancipador quedará completamente oscurecido por la fiesta programática dirigida por años dentro de los recintos ministeriales del antiguo Giordani y el patriotismo protocolar del generalato.

O somos emancipativos o somos simplemente reactivos, es decir, funcionarios y políticos redoblando sueños colectivos de liberación e inflándolos de símbolos heroicos de la historia pero ausentes completamente de toda línea real de trabajo obligante en función de quebrarle la espalda a los nudos reales de la opresión cotidiana que vivimos en nuestra tierra. Esto no ha llegado aún a la violencia represiva y generalizada, aunque ya se asoma. Pero la van a necesitar para conservarse en semejantes mentiras, reafirmadas indirectamente y cada vez más por el mando presidencial al presentar un programa que se sostiene casi exclusivamente sobre el gasto público y el festín petrolero, la inversión, la contratación y el control burocrático. Entiendo perfectamente que esta crítica agrede muchas buenas almas del chavismo que leen en este programa solo las líneas de liberación. Es cierto, mis disculpas, pero acuérdense que tenemos a Siria por delante y una guerra que puede rebotarnos si la democracia que enarbolamos no impone su carácter revolucionario. ¿Dónde están nuestras cartas de lucha?, hechas con la visión más universal e integral del ser humano pero desde su realidades más concretas, desde la vida ta producimos tal y como la hacemos todos los días y no como la inventa el eminente Giordani. Allí está el verdadero programa revolucionario, colectivo, racional y libertario, en el que creemos y allí se centra nuestra pelea programática.

Roland Denis

#liberenARodneyÁlvaez

Una respuesta a Y la pelea que viene, las trampas de la algarabías programática I

  1. UN DOCUMENTO EXCEPCIONAL. CON LUJO DE DETALLES Y QUE REVELA ESTA ENORME ESTAFA DEL PROCESO Y LA LUCHA A MUERTE DE VARIOS CIRCULOS DE FAVORITOS DE CHAVEZ, ENFRENTADOS. NO DEJEN DE LEER HASTA EL FINAL. LO DEBE HABER ESCRITO ALGUIEN MUY CERCANO A ESAS REDES.

    Fecha: 1 de agosto de 2012 18:57
    Asunto: Expedientes
    Para: 

    CASO ALEJANDRO ANDRADE CEDEÑO
    De cómo un humilde teniente del ejército se convirtió en uno de los más acaudalados miembros de la chaveburguesía.
    ¡Qué broma con los muchachos! Y es que no se ubican, o tal vez por la misma sobreprotección de los padres de hoy en día, no conocen el mundo real, en este caso, la Venezuela de verdad.
    Nunca pensó el hijo de Alejandro Andrade (inocente de cualquier delito que haya cometido su padre, por supuesto) que una acción tan común hoy en día como colocar unas fotos familiares en su cuenta de Facebook ocasionaría un escándalo.

    Pero claro, tampoco eran unas fotos cualquiera, porque pocos venezolanos pueden darse el lujo de retratarse con uno de los nueve finos caballos de su propiedad, valorados en varios cientos de miles de dólares, en un sitio tan elitesco como Wellington, Palm Beach, Florida. El mismo lugar, por cierto, donde el banquero Víctor Vargas Irausquín mantiene una finca para los caballos de su equipo de polo Lechuza Caracas. ¿Casualidad? Muy difícil.
    Estamos hablando no sólo de un par de alegres vecinos y amigos, sino de verdaderos socios. Wellington no es el único exclusivo club que frecuentan Andrade y Vargas. El otro no recibe tanta publicidad pero indudablemente mueve mucho más dinero.
    Se trata de una red de corrupción y fraude integrada por seudo banqueros-intermediarios-funcionarios, que se enriquecieron de manera obscena, robando las arcas públicas de Venezuela a través de la ilegal manipulación financiera de colocaciones de dineros públicos en bancos privados y de las divisas generadas por los ingresos petroleros, es decir, el dinero de todos los venezolanos.
    Los certificados en dólares como mecanismo de financiamiento del PSUV y de enriquecimiento personal.
    La última noticia que se tiene de las andanzas de esta red financiera refiere que estarían operando un esquema ilegal en base a certificados en dólares y manipulación de la deuda externa del país.

    Víctor Vargas
    La Oficina Nacional del Tesoro (ONT) y el Banco Central de Venezuela (BCV), en complicidad con cuatro bancos privados (BOD, BFC, BANPLUS y Banco Caroní) están negociando certificados en dólares a través del mercado paralelo con el objeto de financiar parte de la campaña política del partido de gobierno y también obtener ganancias personales para sus operadores, los funcionarios Claudia Díaz Guillén (ONT), Nelson Merentes (BCV); el intermediario Alejandro Andrade (PSUV) y los seudo banqueros Víctor Vargas, Víctor Gill, Diego Ricol Freyre y Arístides Maza, todos apoyados por un grupo de corredores de Bolsa u operadores financieros entre los que figuran Luis Ignacio Oberto (yerno de Víctor Gill), Moris Beracha (juzgado en EEU por el caso Illaramendi ), Danilo Díaz Granados, Armando Capriles y Alejandro Dopazo (ex director de Crédito Público del Ministerio de Finanzas, actualmente operando desde Londres).
    El nuevo esquema delictivo comenzó a mediados de 2011 y mueve un promedio mensual de 300 a 400 millones de dólares. El gran coordinador del mismo es Alejandro Andrade.

    Alejandro Andrade Cedeño
    Un buen negocio sin duda, aunque no tan rentable como el anterior, el de las notas estructuradas, en el que participaron casi todos los nombrados, además de otros muchos más que también integran este exclusivo círculo.
    El gran negocio: Las notas estructuradas
    No se puede nombrar a Alejandro Andrade sin hablar de las notas estructuradas.
    Aunque el tema llegó al país de la mano de la banca internacional en 2005 y en el Ministerio de Finanzas lo inició Tobías Nóbrega Suárez, (inhabilitado por 15 años por la CGR) fue Nelson Merentes (Min Finanzas 2004-2007) quien lo instauró oficialmente durante su gestión, pero sin duda fue Alejandro Andrade como Presidente del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES), viceministro de Gestión Financiera del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas y director de la Oficina Nacional del Tesoro, quien lo dio un uso intensivo .
    El Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), siguiendo instrucciones del entonces ministro de Finanzas Nelson Merentes, había invertido en demasiados bonos argentinos y ecuatorianos y necesitaba convertirlos con urgencia en dinero fresco por órdenes expresas de Hugo Chávez. El FONDEN, había sido creado originalmente para invertir en infraestructura y programas sociales, no para generar ganancias especulativas. A pesar de ello, en el año 2006, ya acumulaba en notas estructuradas 6,2 millardos de dólares
    El Gobierno le abrió entonces los brazos a un complejo instrumento financiero denominado notas estructuradas, ofrecido por algunos de los más prestigiosos bancos internacionales de inversión a través de seudo corredores de Bolsa y asesores financieros como Moris Beracha, entre otros, con el objeto de resolver el problema de la venta de los bonos acumulados y al mismo tiempo disminuir la presión sobre la cotización del dólar permuta.
    Las notas estructuradas eran unos combosde bonos de gobiernos latinoamericanos, envueltos en prestigiosos papeles emitidos por Barclays, HSBC, Merrill Lynch, Lehman Brothers, Dresdner Bank y Deutsche Bank, que se convirtieron en un instrumento ideal para vender semanalmente y a discreción, a los bancos venezolanos, los bonos argentinos y ecuatorianos que el Gobierno tenía en cartera y ganar, en el proceso, una interesante diferencia cambiaria.

    Nelson Merentes
    La adjudicación directa, sin subastas, y discrecional que cada semana hacia Merentes, la continuó y aceleró Alejandro Andrade como Tesorero en 2007 con los ministros de Finanzas Rodrigo Cabezas y Rafael Isea.
    Curiosamente, fueron los bancos pequeños y medianos los que más recibieron notas estructuradas. En las adjudicaciones semanales, mientras un banco grande recibía 10 millones de dólares en notas, uno pequeño recibía entre 30 y 50 millones de dólares.
    Muchos invirtieron en notas estructuradas más del 30% de su patrimonio, lo que excedía el límite legal. Hubo bancos que llegaron a tener el 280%, 371% y hasta el 425% de su patrimonio en este novedoso instrumento financiero ideado en los circuitos capitalistas más sofisticados del mundo,pero que el gobierno del Socialismo del Siglo XXI acogió con fervor inusitado.
    Uno de los principales operadores del gobierno en este tema fue el corredor de Bolsa Moris Beracha, asesor del ministro de Finanzas Rafael Isea, que al mismo tiempo, a través de su propia casa de Bolsa (Bestinvest) asignaba los cupos de notas a los bancos a cambio de la respectiva comisión. Además, intermediaba en el reparto de las ganancias provenientes de la liquidación de las mismas entre Andrade (60%) y el banco (40%).
    En una entrevista en el diario El Nacional, Beracha defendió públicamente y sin el menor pudor, el arbitrario sistema de otorgamiento de las notas por asignación directa, es decir, para decirlo sin eufemismos, el otorgamiento de las notas a quien Isea, Andrade y Beracha escogieran.

    Moris Beracha
    Todo esto llevó a unos cuantos delincuentes con amistades en el gobierno, a la conclusión de que la mejor manera de ponerle la mano a los dólares de la nación era tener una entidad financiera.
    Es así como se inicia un proceso acelerado de compras, ventas y fusiones de bancos y de casas de Bolsa. Repentinamente, ser banquero era el oficio de moda. Personajes sin ninguna experiencia en el medio pero, eso sí, con muchas conexiones en el gobierno, comienzan a figurar como prósperos hombres de la banca. Ejemplos sobran: Ricardo Fernández, Arné Chacón, Pedro Torres Ciliberto, Julio Herrera Velutini, Gonzalo Tirado, Carlos Gill, César Camejo Blanco, entre otros.
    De manera que no por casualidad, 9 de las 12 instituciones financieras que sobrepasaron el límite de inversión en activos en dólares fueron bancos medianos y pequeños. La SUDEBAN (Trino Alcides Díaz) lo sabía desde junio de 2007 – un simple vistazo a los balances semestrales bastaba – pero, extrañamente, no fue hasta mayo de 2008 cuando ordenó a todos los bancos vender las notas estructuradas en 90 días. En ese año de “generosa prórroga” se hicieron la mayoría de las operaciones que luego serían objetadas hasta por la propia Contraloría General de la República.
    Las ganancias reportadas por algunas de estas operaciones llegaron a sobrepasar los $450 millones.

    Rafael Isea
    Rafael Isea y Alejandro Andrade no sólo recibieron comisiones sustanciosas en agradecimiento por las asignaciones de notas estructuradas sino que además se asociaron con seudo banqueros y corredores de Bolsa para seguir usufructuando de los dineros públicos en este negocio y en otros muchos, con gran “creatividad”.
    Los montos entregados a las instituciones financieras no están claros. Fluctúan entre los cálculos más conservadores que los ubican en 2,5 millardos de dólares (Ecoanalítica), hasta los más atrevidos: 21,4 millardos de dólares, según denuncia del parlamentario Ismael García ante la Fiscalía.
    Las colocaciones del dinero del Estado
    Pero no solo de las notas estructuradas se enriquecieron corruptos funcionarios del área de finanzas. A Alejandro Andrade, las colocaciones de fondos públicos que hiciera en bancos privados en su calidad de Tesorero de la nación, sin duda le ayudaron a consolidar su fortuna personal.
    Amigo y socio de Arné Chacón (actualmente procesado) y Pedro Torres Ciliberto (prófugo de la justicia), facilitó la compra que éstos hicieran del Banco Real a Julio Herrera Velutini y del Central Banco a Alejandro Sigala.

    Arné Chacón
    El dinero empleado para estas agresivas compras provenía de los mismos fondos oficiales colocados en los bancos por el propio Tesorero Alejandro Andrade y de otras tesorerías de organismos públicos como ministerios, gobernaciones y alcaldías. Es decir, los seudo banqueros jamás sacaron un bolívar de su bolsillo para realizar tales adquisiciones. Fue así como José Zambrano compró BANORTE, Ricardo Fernández compró el Banco bolívar y el Confederado y entró en negociaciones con Pedro Torres Ciliberto para intercambiar este último por el banco Canarias, operación que no se llegó a concretar.
    La práctica resultó tan común que inclusive algunos como Arné Chacón, confesaron abiertamente ”haber comprado la mitad de un banco fiao” ya que lo pagaría con las colocaciones del Gobierno que conseguiría por ser chavista.
    Esta práctica, conocida vulgarmente en el sector financiero como “huequear” es descubierta en junio de 2008 cuando la Fiscalía Octava la detecta al intervenir una oficina ubicada en El Rosal, Caracas, donde se descubre la existencia de una estructura que preparaba créditos para empresas asociadas a los compradores de los bancos Confederado, Banpro y Bolívar.

    Ricardo Fernández Barrueco
    Ante la imposibilidad de ocultar la grotesca ostentación del ilegal shopping financiero de este y otros grupos similares, y también como producto de luchas internas en el gobierno, Chávez se vió en la obligación de huir hacia adelante una vez más, y ordenar la intervención de los bancos y casas de Bolsa involucrados.
    La intervención comienza el 19 de noviembre de 2009. Los primeros bancos en caer son Confederado, Bolívar, Banpro y Canarias. Todos habían sido comprados por Ricardo Fernández Barrueco, empresario que participaba activamente en los planes agroalimentarios del gobierno, actualmente preso y sometido a juicio por delitos financieros entre los que figuran distracción de recursos de ahorristas, asociación para delinquir y apropiación indebida de créditos.
    El parte de guerra de la intervención incluyó la quiebra de quince bancos que controlaban 13% de los depósitos del público.Se perdieron 10 mil 264 empleos directos.El Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) tuvo que cancelar a los ahorristas 2 mil 500 millones de bolívares. Pero no solo ellos fueron víctimas en este caso: el 40% de los depósitos eran de presupuestos del Estado. Además de los bancos, en el área de los Seguros, se intervinieron seis empresas y en valores, treinta casas de Bolsa.

    José Zambrano
    Un patrón que se repite en casi todas las instituciones financieras intervenidas es el de empresarios, en su mayoría vinculados al gobierno de Hugo Chávez como proveedores o contratistas en diversas áreas, que inesperadamente comenzaron a comprar instituciones financieras, convirtiéndose así, de la noche a la mañana, en banqueros.
    Se dictan varios autos de detención. Algunos se concretan, otros no. Inexplicablemente, las medidas judiciales apuntan sólo a banqueros y corredores de Bolsa. Ningún funcionario público es acusado, a pesar de que bancos que en su conjunto solo controlaban el 13% de las captaciones, sin embargo tenían depósitos oficiales por el orden de 12 mil millones de bolívares, suma que constituía el 40% de todos los depósitos afectados. Hasta la fecha se desconoce algún tipo de medida tomada por las autoridades contra los tesoreros encargados de manejar dichos depósitos oficiales.
    El Tesorero mayor
    Andrade siempre fue un facilitador de todos esos procesos de defraudación al Estado y a los ahorristas, desde la Tesorería donde se administran los dineros públicos, a cambio de jugosas comisiones, haciendo favores a seudo banqueros y seudo corredores de Bolsa.
    Por qué nadie lo ha acusado formalmente de todas estas fechorías? A qué se debe realmente su meteórica carrera en la administración pública?
    Sin duda alguna, Alejandro Andrade es la persona más cercana a Hugo Chávez, su amigo y confidente, tanto en la vida pública del presidente, como en su vida privada, la que pocos conocen, la que nunca aparece en los medios de comunicación.

    Raquel Bernal
    Producto de esa confianza, Andrade se convirtió en socio de los negocios financieros de una amiga íntima del presidente, Raquel Bernal, alias La Barbie, hermana de uno de sus edecanes, ex esposa de Víctor Flores, presidente de la Bolsa de Caracas y luego también compañera de Alejandro González ex presidente del Banco Industrial de Venezuela, quien se la presenta a Hugo Chávez.
    Andrade también ha cultivado amistades peligrosas entre sus compañeros de partido. Uno de los amigos más cercanos de Andrade siempre ha sido Pedro Carreño, quien también entró en el negocio financiero, captando dinero oficial para los bancos de Gonzalo Tirado y de José Zambrano, ambos prófugos de la justicia.
    Pedro Carreño, irónicamente, es el actual presidente de la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional. Desde allí no sólo continúa haciendo negocios ilegales sino que además utiliza el cargo para la persecución política de los adversarios del régimen.
    Ascenso al poder
    Los que conocen al Teniente Alejandro Andrade Cedeño (CI No. 6.552.441) desde sus humildes orígenes en Coche, popular zona de Caracas, no salen de su asombro. Nunca imaginaron que aquel joven que ocupó el discreto puesto 140 de su grupo (1987) en la Academia Militar llegaría tan lejos. Aunque, en honor a la verdad, tampoco nadie pensó que algunos de sus compañeros de promoción como Diosdado Cabello (actual Presidente de la AN) y Rafael Isea (actual Gobernador del Edo. Aragua) alcanzarían las posiciones que hoy ocupan, gracias a Hugo Chávez.
    Obviamente esa no fue una promoción más. Si bien no fue la de Hugo Chávez, la promoción “General de Brigada Tomás Montilla”, es la que más poder tiene en el Gobierno.
    Alejandro Andrade participó en el intento de golpe de 1992. Se dice que fue uno de los que irrumpió con la tanquilla en el Palacio Blanco.
    Durante la campaña presidencial del candidato Chávez, se desempeñó como su escolta y asistente. La amistad personal continuó ya en Miraflores. Inclusive se atribuye el accidente en el que Andrade perdiera parcialmente la vista de un ojo, a un juego de chapitas con el propio Chávez, quien se sentiría culpable de la desafortunada situación que vive su amigo, colaborador y confidente.
    En 1999 ocupa el cargo de subsecretario de la Asamblea Nacional Constituyente.
    En 2002 Chávez lo nombra presidente del Fondo Único Social (FUS). Fue en esta institución que Andrade comenzó a relacionarse con el mundo de los negocios. Se producen las primeras denuncias de corrupción.
    En 2003, Sergio Sánchez, ex trabajador del FUS, denunció actos de corrupción en el ente. Entre otras cosas aseguró que el presupuesto del Programa de Desarrollo Comunitario, que era de 10 millardos de bolívares de los viejos, funcionaba como una “caja chica”. Meras migajas.
    El momento de gloria de Alejandro Andrade llegaría en 2007 cuando es juramentado como Tesorero Nacional y vice Ministro de gestión financiera del Ministerio de participación y desarrollo social. Con la Tesorería en sus manos y luego el BANDES, del cual es designado presidente a mediados de 2008, consolida la estructura que, con la complicidad de seudo banqueros y seudo corredores de Bolsa, le permitió la manipulación financiera de las notas estructuradas y de las colocaciones oficiales, que lo convirtió en una de las personas más acaudaladas del actual gobierno.

    Alejandro Andrade (izq) en Wellington
    En 2008, el diputado Ismael García consigna ante la Fiscalía General unadenuncia contra las operaciones con notas estructuradas. Específicamente sobre los bonos de la deuda externa que el gobierno venezolano compró a Argentina, Ecuador, Bolivia y Bielorrusia. En opinión del denunciante, le costaron al país entre 7.500 y 10.000 millones de dólares.
    Pero la oposición no era la única a la que le intrigaba el nivel de vida de Alejandro Andrade y sobre todo, sus nuevas amistades.
    Según el mismo parlamentario, el propio Hugo Chávez habría ordenado a la policía política levantar un informe, coordinado por el ex fiscal Daniel Medina Sarmiento, sobre Alejandro Andrade y otros integrantes del gobierno entre los que estaban Trino Alcides Díaz (Superintendente de Bancos), Rafael Isea, Diosdado Cabello y su testaferro Rafael Sarría.
    En redes sociales, blogs y medios digitales comienzan a circular denuncias de corrupción en la Tesorería, específicamente contra el administrador de confianza de Andrade desde los tiempos del FUS, José A. Obelmejías Machado (CI10.351.073), de quien se dice sería uno de sus testaferros, junto con otros familiares.
    El ostentoso estilo de vida y los comentarios en torno a irregularidades además de su enfrentamiento con Jorge Giordani y Elías Jaua, comienzan a tener consecuencias. El 6 de enero de 2011 es nombrado el coronel Rodolfo Marco Torres como nuevo Tesorero Nacional. De esta manera, sale de la institución Alejandro Andrade, quien se desempeñaba en el cargo desde 2007.

    Rodolfo Marco Torres
    Militar, amigo personal y socio de Andrade, Marco Torres permanece solo unos meses en esa responsabilidad y es sustituido por Claudia P. Díaz Guillen (CI 11.502.896), otro personaje del entorno presidencial, quien llegó a la Tesorería luego de desempeñarse como enfermera personal del presidente Chávez . Sin embargo, en medios oficiales es conocido que el verdadero Tesorero sigue siendo Alejandro Andrade, quien pone y dispone tras bambalinas.
    Actualmente Rodolfo Marco Torres funge como Ministro para la Banca Pública, preside el Banco del Tesoro y el Banco de Venezuela. Desde esas posiciones sigue asociado a Andrade en todas las operaciones financieras que éste acomete, tanto desde su responsabilidad como operador financiero del PSUV, como desde el punto de vista de los negocios personales, que siguen tan prósperos como siempre a costillas del erario público.
    El episodio de los caballos de salto se queda corto al lado del tema de los traslados personales y familiares que realiza en dos aviones privados de $25 Mil cada uno: Uno siglas N502KA – antes propiedad de la 3M- y el otro siglas N83M (alquilados o propios?) para volar desde Curazao a Europa y USA.
    Los signos externos de riqueza y la actitud que ha asumido Alejandro Andrade ante la vida, lo colocan a años luz de aquel humilde militar que protegía las espaldas y le cargaba el maletín a Hugo Chávez.
    Pero tal vez sean sus propios compañeros de revolución los que mejor definan el pesado fardo en el que se ha convertido Alejandro Andrade para el proceso:
    A raíz de la brutal paliza que le propinan los escoltas de Andrade, en su presencia y en pleno centro de Caracas, al joven Iván Darío Padilla por sólo atravesarse al carro del funcionario, una comentarista de aporrea.org, luego de espetarle los más duros epítetos, le increpó en 2006: “!Andrade, ¡RENUNCIE! Usted es una vergüenza. Usted no cabe en nuestra revolución!”

     
    Esto es apenas una parte.

    LIDICE
    4 agosto, 2012 at 6:31 AM
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