El corazón de la fiesta

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Movimiento Estatuismo de Maracaibo
Casa de Muñecas Las Nereidas
Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt
La Guarura, Sistema de la Palabra Libre y Militante
Museo Intinerante de San Benito

Desde hace cinco años todos los años, a finales de abril a principios de mayo, celebramos Abril porque estamos convencidas y convencidos que la señal de Abril es un encuentro necesario, pues es necesario que nuestros pueblos se sienten a conversar enteros, con todo lo que la vida en resistencia puede aportar para empujar junt@s Otro Mundo Posible, en el camino de las comunidades.

Y cuando decimos todo, vale como grande lo pequeño, vale lo pequeño como principal e importante, vale que una familia de luchadores rebeldes quiera recordar a su padre en la devoción que heredaron de el, al Santo Negro, vale compartir con otras familias y colectivos la memoria de un hombre en la fiesta de todos los hombres y todas la mujeres.

Por eso celebramos Abril empezando por nombrar en alto el nombre de Jesús Rojas Weffer, padre de los Rojas Gil, comunista, rebelde y devoto vasallo de Ajé quién ordenó esta celebración en un sueño. Y es que en nuestra casa la muerte no existe. Y es que en nuestra palabra no hay contradicciones entre las ideas emancipadoras y el conocimiento ancestral, entre ver por los nuestros y luchar por los nuestros, hacemos cada vez el trabajo de Dios, el trabajo de la Casa y el Trabajo de la Comunidad.

Celebramos Abril también para celebrar nuestro propio conocimiento, pues toda rebelión de los pueblos en resistencia es una revolución de los propios saberes, una revelación de la palabra política de los pueblos hablando por cuenta propia, hablando su propia metáfora de la realidad y de la vida. Por lo tanto en adelante celebramos abril para que nuestra larga primavera tropical arranque con una reafirmación de lo que hacemos y sabemos, una reafirmación de nuestra palabra propia, de nuestra propia ciencia, de la Otra Ciencia, la ciencia de los pueblos.

Celebramos Abril para contarnos, bailarnos y escucharnos, porque la organización de los pueblos siempre es una fiesta, porque nuestro conocimiento, el que dialoga con el mundo y nos da esperanza de emancipación y justicia, no está en los museos del saqueo y en las universidades coloniales que nos aburren, sino en el cuento entero e integral, libre y sin patentes, en el cuento que nos cuentan los mayores. Nuestros pueblos escriben en el viento.

Por eso Abril es el mes de nuestra habla, de nuestra música, de nuestros cuentos, de nuestras oralituras. Por eso lo celebramos.

Celebramos en Abril para sonar las guaruras de la negritud y de la comunidades Arawak y Caribes como legado de convocatoria para repensar nuestro camino desde las luchas y desde las comunidades, no lo celebramos para hacer y decir partido, sino para en el camino de las comunidades y desde la autonomía construir nuestra autogobernancia y nuestra propia soberanía.

Celebramos Abril porque SABEMOS, celebramos porque no ignoramos, aunque nos pongan alcabalas desde el poder para invalidar y detener el tránsito de nuestras ideas y opiniones, de nuestras certezas. Aunque desde el poder que impone sus cortas verdades juzguen nuestra voluntad de diálogo cómo ignorancia. Celebramos abril porque el diálogo es nuestra buena escuela, la escuela verdadera.

Celebramos Abril en pie de lucha y con la palabra en alto porque no nos hacemos los wilimei en la responsabilidad de acordar y trasmitir claramente la palabra del pueblo en lucha.

Celebramos Abril porque la autonomía del hambre (Gracias Toto) nos enseñó entre febreros y abriles que lo que necesitamos ya lo sabe nuestro corazón. y que ese toque en el pecho es un tambor sagrado que ordena nuestro hacer.

Nuestra palabra es el corazón de la fiesta. La felicidad compartida es nuestro milagro.

Juan Carlos La Rosa Velazco.

#DondeEstáAlcedoMora

Una respuesta a El corazón de la fiesta

  1. Abril es espacio y tiempo de reflexión. Libertad es palabra que suele costar la vida, cuando estamos dispuestos a darla por hacerla valer, porque se haga efectiva no sólo en lo personal, sino a la altura del colectivo. sea la familia, la comunidad, la nación, un pueblo o un grupo de pueblos…No gano méritos, sino enemigos cuando digo que, nacidos de la Tempestad y del Huracán de una Revolución de campesinos con sombreros de paja, de obreros, de gente humilde y de desarrapados…cuando digo que siendo niños…empuñamos en abril un fusil porque invasores a la orden del Imperio invadían nuestra Isla, en aguas del Caribe…Y en abril, tropas mercenarias fueron derrotadas a escasos metros de la Bahía de Cochinos…con mayor precisión: en las arenas refulgentes Playa Girón…Abril podría ser el espacio para discutir temas como el de la resistencia , de las luchas, de las rebeldías, la rebelión y la Revolución, con sus temas colaterales de la Libertad y el Poder, ambos temas a los que se rehúsan discutir quienes lo detentan… No hay nación sin la consubstancial unidad de sus partes «orgánicas», como la de los pueblos que comparten un mismo espacio…las comunidades y pueblos aborígenes u originales aun sin propiedad de sus tierras ancestrales, los afrodescendientes, los criollos, los nativos y los grupos sociales privilegiados, vástagos de la clase dominante que todavía tiene en sus manos las llaves del cielo: el poder económico…No hay avance hacia la soberanía absoluta mientras existan pedazos de nación por soldad en un Todo que haga efectiva la independencia…Mucho se ha avanzado; más deberemos avanzar en la proximidad de nuevas confrontaciones y enfrentamientos con esa clase que se negará, una y mil veces, a dejar el Poder…

    José Millet
    15 abril, 2012 at 7:02 AM
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