La Guarura llama a la solidaridad con el reclamo de los derechos territoriales de los pueblos originarios Wayúu, Barí, Añú y Yukpa asentados en el estado Zulia

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La Guarura sigue presidiendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela porque, desde que pisó esta tierra el conquistador europeo, no ha cesado de llamar al combate por la vida, que es decir por la vida en dignidad de nuestros pueblos.

Sigue sonando la espiral del Caracol Redentor con el clamor de los pájaros que penan por el agua en peligro de extinguirse a consecuencia de la contaminación galopante de las fuentes de este preciado líquido por el que se disputan muchos gobiernos en el mundo; con el mismo clamor del resto de las especies vivas –de animales y plantas con las que los seres humanos convivimos en armonía y respeto- en procesos de extinción por la degradación de fértiles suelos, la que avanza a ritmo indetenible; con el mismo clamor del viento que se ahoga ante las garras del dióxido de carbono que se cierne en torno a su garganta, y canta la guarura con llamado que convoca al combate ante la invasión –no silenciosa, por cierto- de la avanzada de los ejércitos imperiales actuales en la figura de las transnacionales, en cuyas fauces se han colocado para su explotación … importantes recursos estratégicos en detrimento de sus dueños, a quienes nunca se nos ha consultado tal tipo de decisiones. A poco más de medio milenio de haber caído en las esferas de dominio del sistema capitalista, los pueblos originarios de Nuestra América levantamos la voz para denunciar, una vez más y con la energía que brota del manantial más ancestral, que estamos en vías de fallecer por “asfixia mecánica” ante la falta del oxígeno esencial que debe circular siempre por nuestras venas abiertas: el del alimento espiritual que emana de los espacios sagrados, y de su altar supremo: la Madre Tierra, atacada en sus simientes por el proceso civilizatorio generado desde el hemisferio Occidental siguiendo las pautas de los centros hegemónicos coloniales y neocoloniales tanto de ayer como de hoy.

Traduciendo esto en términos en que se comprenderá mejor, nos estamos refiriendo a la expropiación de que hemos sido víctimas nada menos de que del ámbito donde viven nuestros ancestros y de donde dependen, asimismo, nuestras economías y las economías de otros sectores sociales, que hemos marchado y marchamos en oposición a los intereses de las élites latifundistas y de los ganaderos que se han apoderado de nuestro patrimonio cultural y de las tierras y recursos naturales más preciados, usando el despojo y apoyándose, invariablemente, en las instancias del poder establecido en el entorno más inmediato y, en no pocas ocasiones, contando con el silencio cómplice de sectores gubernamentales y estatales de muy variados niveles.

Con la reclamación de los territorios que son bienes propios nuestros y cuya “demarcación” física ha sido formalizada mediante instrumentos jurídicos, estamos exigiendo el derecho a existir de los pueblos y las comunidades étnicas de todos conocidas que se han expresado en este II Seminario Internacional “La integración latinoamericana desde abajo” y que hemos contado con la participación de varias distinguidas personalidades que aportaron ideas y enfoques indispensables para la redacción de la presente Declaración que suscribimos el día de hoy para evidenciar la lesión de intereses trascedentes- en tanto conciernen a nuestros hijos y a las futuras generaciones—intereses que han sido, y son, sistemáticamente vulnerados, muy a pesar y en absoluta negación del reconocimiento oficial del gobierno que preside el Comandante Hugo Chávez Frías. Llamamos a la organización de un poderoso y permanente movimiento social en solidaridad con y en apoyo de estos justos reclamos, demandas y exigencias de los pueblos originarios que hacemos vida en el Estado Zulia y de muchos de cuyos miembros han sufrido ayer deleznables actos de barbarie, de discriminación étnica-racial y de marginación y que hoy, afincados en el reclamo de justicia– con plena conciencia de los valores más auténticos y de los saberes de que somos portadores, así como de la situación concreta de estancamiento a que nos vemos sometidos por parte del Estado nacional venezolano en triste complicidad con Estados limítrofes y con los mencionados centros de poder hegemónico, volvemos a levantar las armas –las del juicio y las otras de combatir el enemigo- para defenderlos al precio que sea necesario.

Llamamos a la opinión pública venezolana e internacional a que se haga eco –a través de los medios y modos, convencionales o no, a su alcance- para que sea conocida la “verdad verdadera” de esta realidad y que sea reflejada, amplia y objetivamente, la voluntad que nos asiste, y que estamos haciendo valer, de seguir en pie de lucha en defensa de nuestros espacios sagrados, para que, con esta determinación, se cumpla lo establecido en las leyes que consagran nuestros derechos, entre los que se han puesto en riesgo el de la vida de sujetos individuales y colectivos pertenecientes a nuestras comunidades y el derecho a una existencia en goce pleno de las riquezas que ofrece la Naturaleza, en dignidad, paz, fraternidad y libertad en el más amplio espacio en que nacimos, crecimos y vivimos.

Dada en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, a los once días del mes de octubre de 2011.

2do Seminario Internacional por una Integración Latinoamericana, desde Abajo

#liberenARodneyÁlvaez

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